jueves, 30 de julio de 2009

Escritores de derecho II

Así, de pronto, me vienen a la mente: Miguel Delibes, José Jiménez Lozano, José Agustín Goytisolo, y Jaime Gil de Biedma

miércoles, 29 de julio de 2009

Escritores de derecho

Hace tiempo que en las solapas de las novelas, en el párrafito biográfico del autor de turno, no leo eso de "licenciado en Derecho no llegó a ejercer porque se puso a escribir", o "inició los estudios de Derecho en la Universidad Tal, pero abandonó en el momento de iniciar su carrera literaria".

Algo que por cierto me reconfortaba en mi condición de escritor frustrado pero licenciado en Derecho. ¡Ya tenía algo en común con mis autores favoritos!

Ahora me encuentro con "Licenciado en Filología", "Doctor en Filología",... y me imagino unos tipos empollones que se saben todo de todos los autores, pero con esa sabiduría académica que asusta y no invita a participar, sino que te la plantan como una torta en toda la cara.

¿Qué ha pasado? Pienso que para ser escritor antes, mucho antes, hay que ser lector. Y qué mejor carrera que la de Derecho para leer todo lo que no sean los manuales de la carrera.
Pero ahora, ¿es que sólo leen los que estudian filología? Me asusta esta conclusión.

Como contra-argumento se puede decir que Derecho es el cajón de sastre (o desastre) donde se mete todo quisqui que a los 18 añitos no tiene muy claro que hacer con su vida, cosa absolutamente normal. Pero quizá con el paso de los años, los jóvenes ya han ido pensando mejor que querían estudiar algo más divertido.

La situación es grave. Ahora, los autores que últimamente disfruto, que además me sorprende su juventud (en los trentaitantos, grupo en el que me encuentro), todos son filologos. Es una idiotez, pero no me gusta. Me gusta compartir al menos un colectivo con tipos con los que conozco, pero disfruto con sus creaciones.

martes, 28 de julio de 2009

+ Urgencias


Y dale, vaya semanita. Otra vez de urgencias, pero ahora de acompañante.
Pero las once horas de urgencias del otro día dan para mucho.
Fundamentalmente me fui con complejo de sospechoso.
Cuando al cabo de siete horas de espera, escuché mi nombre, entré en la consulta 2.
Allí me esperaba la doctora (no está bien decir por internet los nombres). "¡Más joven que yo y mujer!" (mierda, tendré que reflexionar este comentario que ha sonado fatal pero es lo que pensé al entrar y verla).
No me salía llamarla de usted, así que opté por el solidario tuteo. Solidario porque somos ambos miembros de lo que se llama juventud (eso es lo que yo me creo).
Y comenzó lo peor
"A ver, cuenteme que le pasa" (imaginen tono paciente)
Empiezo a relatarle las dos últimas semanas que parecía que me había ido tomando a razón de siete gin tonics por noche. Mareos, vértigos, cefaleas (uno tiene ya vocabulario del que se gastan estos chorbos de la bata blanca).
Veo que deja de teclear (iba bastante lenta, es lo que pasa por teclear con los índices, que además de parecer lela vas lenta escribiendo). Y me dice "a ver aver, pero no había dicho que hace una semana que se empezó a sentir mal?". "Pues ya te he dicho que no, que empecé hace dos semanas", y al rato "pero ¿cuando se le nubló la vista?". "no mira, no te he dicho en ningún momento que se me nublara la vista".
En ese momento me convertí en el sospechoso al que en comisaría le toman declaración. Al tipo que le empiezan a coger en contradicciones, o que cuya coartada empieza a tambalearse.
Por fin terminó el interrogatorio, y como colofón, a parte de preguntarme si tomaba drogas, "pues no", dije muy digno, comenzó una gymkana: "toquese la nariz", "hinche los carrillos", "camine en línea recta". Qué juerga. A las 2 de la mañana allí, con los carrillos hinchados (no busquen doble sentido).
Luego vinieron más aventuras, pero eso lo dejo para otro post

viernes, 24 de julio de 2009

Urgencias

De las once horas que me pasé en urgencias del hospital la noche pasada debería escribir un largo post. Pero precisamente el dolor que me llevó allí me lo impide.

Pero valieron la pena por una conversación que escuché a mi compañero de asiento en la sala de espera. La reproduzco tal como la recuerdo, era por teléfono así que sólo tengo la parte del enfermo:
- Oye, que tienen un pulmón para mí...
- Quieto, quieto parao, que dicen que lo tienen pero que faltan unas pruebas...
- Pero que casi seguro, y estoy aquí por eso...

Casi nada. Imagino los botes, lágrimas y gritos de felicidad en el otro lado de la línea.

E-book, el apocalipsis II


Libro electrónico, libro electrónico

¿qué pasará con las dedicatorias de la Feria del Libro?

¿cómo dedicarán los e-books los sufridos autores?

¿enviarán un e-mail?

miércoles, 22 de julio de 2009

Luigi Giusani: decidimos lo que somos en el tiempo libre


Por el contrario, el tiempo de vacaciones es el más noble del año, porque uno se compromete como quiere con el valor que reconoce más relevante en su vida; o bien, no se compromete con nada, pero entonces es un necio. Leer más

martes, 21 de julio de 2009

Cyprian Norwid

“la belleza sirve para entusiasmar en el trabajo, el trabajo para resurgir”


(Lo cita Juan Pablo II en la Carta a los Artistas)

lunes, 20 de julio de 2009

E-book, el apocalipsis


No tengo claro si estoy a favor o en contra del e-book.

Leo a Felix Romeo en el ABCD de las letras, y comparto la sensación


No me asusta, y de hecho no paro de encontrar ventajas al libro electrónico, pero me pone melancólico: me gustan mucho los libros de papel. En la playa, se rebozan de arena y se mojan

viernes, 17 de julio de 2009

Razón en portería


Ahora que estoy de lleno en la búsqueda de casa nueva, de espacio vital, leo una frase con la que he fantaseado siempre
Se vende. Razón en portería
Digo que he fantaseado, porque hasta hace poco pensaba que "razón en portería", significaba que el portero de la finca te contaba la razón por la que se vende el piso. Pensaba que por ejemplo esa casa se vendía porque el propietario, en una timba ilegal de poker, perdió todos los ahorros y ahora le persigue una mafia asesina que quiere la pasta ya o le parte las piernas.
Bueno, me pasaba parecido con otra frase que ponía en una sala de fiestas de mi barrio:
"Los viernes, señoritas gratis"

martes, 14 de julio de 2009

Rumbo a la gloria



¡Qué gran noticia! por fin alguien se ha decidido a publicar en español la autobiografía del "proto-folkie" americano Woody Guthrie. Bravo por La editorial Global Rhythm Press, que tiene un catálogo impresionante por cierto.
Hasta este año debíamos contentarnos con la edición original en inglés, que contaba con el gran obstáculo de contener multitud de términos y frases hechas en jerga muy localista, lo que provocaba innumerables interrupciones de la lectura en busca de un diccionario y en busca de una interpretación contextual, a veces sin éxito. Ahora nos llega con la muy lograda traducción de Ezequiel Martínez.
Son las memorias de la primera figura de la era moderna del folklore americano. Guthrie es el catalizador del blues, el gospel y el work song, junto con las baladas británicas y el sonido Nashville. La coctelera del folk norteamericano.
Es Guthrie un punto de referencia para una innumerable lista de gigantes de la música popular, empezando fundamentalmente por Bob Dylan (“mi vida cambió el día en que me pusieron un disco de Woody”), Simon & Garfunkel, los Byrds, Joni Mitchell o Leonadr Cohen, o más actuales como The Jayhawks, Lucinda Williams o Ryan Adams.
Rumbo a la gloria nos relata la época de la Gran Depresión del inicio de los años treinta y del éxodo desde la devastada por la sequía Oklahoma hasta la “tierra prometida” en California, donde decían uno podía hartarse de comer fruta fresca, pero donde desgraciadamente todo el que llegaba quedaba decepcionado al ver como la policía detenía a todos los inmigrantes en una especie de puesto de fronteras interno donde se comprobaban las identidades y se enviaban a los que no tenían un puesto de trabajo asegurado y garantizado por contrato a los “jungle-camps”, una suerte de campos de refugiados en las afueras de Los Ángeles y San Diego. La misma aventura relatada tan magistralmente por Steinbeck en Las uvas de la ira.
En esa travesía de caminos polvorientos, autostop y vagones de carga compartidos con otros oakies y vagabundos, Guthrie iba asumiendo las voces de la América profunda. Toda esa experiencia de fracasos, ilusiones, decepciones,...
El legado de Guthrie es sin duda expresión de la manera de sentir y de vivir de esa nación. Ya en los años 40, Alan Lomax, musicólogo e infatigable recopilador del folklore, invitó a Guthrie a Washington para grabar sus canciones con destino a los archivos de la Librería del Congreso. Según muchos entendidos, nunca había tocado y cantado con tanto brío como ese día.
En palabras de un periodista del New York Times:
“algún día la gente advertirá que Woody Guthrie y las diez mil canciones
que desprenden de las cuerdas de su guitarra pertenecen al patrimonio nacional
tanto como Yellowstone o Yosemite, que forman parte de lo mejor que este país
puede ofrecer al mundo”

Tras los pasos de San Francisco Javier



La Ruta de Oriente es la plasmación de un proyecto que se inicia allá por el año 1996, cuando en el festival de Saint Floreil le Vieil se reunen músicos japoneses y españoles bajo el título: 1549, rituales y profecías, Jaón y España en tiempos de Francisco Javier. En ese concierto Jordi Savall y los integrantes de la Capilla Real de Cataluña y Hesperion XXI comparten escenario en la Abadía de St. Florent con los músicos japoneses Yumiko Kaneko, Ichiro Seki y Masako Herai. Diez años más tarde, para celebrar el quinto centenario del santo se repite la reunión, y fruto de ello aparece este disco.
La fascinación que provoca Francisco Javier en Jordi Savall es clave para impulsar la publicación de esta obra. El arrojo y la valentía del santo navarro para llevar la palabra de Dios hasta los confines de la tierra no puede dejar indiferente a nadie. Pero además, Francisco Javier llevó la música occidental al lejano Japón. Como bien cuenta Savall en el libro que acompaña al disco,
“A lo largo de la ruta que llevaba a la isla de Hirado, donde se había
establecido una comunidad de occidentales, tenía la costumbre de andar por los
caminos cantando salmodias religiosa, y así fascinaba a la población local
(...). En 1605 se publica el Manuale ad Sacramenta, con diecinueve de esos
cantos religiosos por obra de un editor japonés de Nagasaki. Esta fecha marca el
inicio de la música occidental en Japón”
Verdadero ejemplo de hacer la fe cultura.
No se trata de músicas descriptivas, sino de una auténtica inmersión cultural del momento. Así nos encontramos con música de la corte de España, Francia e Italia, música religiosa y profana, que muestra el espíritu y el ambiente. Encontramos la gran riqueza de los cancioneros del Siglo de Oro, o las deliciosas composiciones de contemporáneos a Javier como Joanes Ponce, Juan de la Encina y Cristóbal Morales.
Las etapas de esta Ruta de Oriente comienzan con el nacimiento y juventud del santo, pasa por su trepidante estancia en la Sorbona de París y su providencial encuentro con Ignacio de Loyola. Después su conversión y la fundación de la Compañía de Jesús.
Después nos embarcamos en un trepidante viaje de Lisboa, hacía África, India, Japón, hasta las murallas cerradas de China, con una nutrida selección de músicos e intérpretes tradicionales de los países recorridos (Cabo Verde, Guinea, Mozambique, India, Japón, y China).
El peligro de este tipo de selecciones musicales radica en hacer una mezcolanza que provoque la disolución de la pérdida del sustrato étnico de cada propuesta. No es el caso de La Ruta de Oriente, porque cada música tiene su espacio independiente. Ahora bien, se consigue un diálogo entre ellos, lejos de ser un choque de civilizaciones, quedando el silencio entre uno y otro como enlace.
La cuidada edición del sello Alia Vox, que dirige el propio Savall, es uno de los puntos fuertes. Estamos ante un trabajo de gran calidad, así da gusto ir a comprar un disco, que además es un libro en cuatro idiomas con comentarios e información. Ventajas de tener sello propio: se logra escapar de la industria discográfica esclerotizada por modelos obsoletos y anclada en una crisis creciente. El disco deja de ser un simple contenedor de las composiciones y pasa a ser objeto artístico por sí mismo.

Nostalgia de campo

Lo malo de pasar un fin de semana en un pueblo de Castilla es recordar que vivir en uno es uno de mis mayores deseos.


Como diría mi gran amigo Manuel, "aquí, donde se puede masticar el tiempo"

viernes, 10 de julio de 2009

olha que coisa mais linda mais cheia de graça...


Llevo un par de días con la cabeza como la de un sparring al terminar su jornada laboral.
Mi médico de cabecera (que por cierto se apellida como yo, pero no tiene nada que ver conmigo) dice que si es por stress o por una contractura por haber hecho un gran esfuerzo. Excepto meter y sacar de la piscina a la tribu un número igual a n veces, no recuerdo que haya podido hacer otro esfuerzo.
Ayer, en pleno lecho de dolor, intenté pensar en algo para distraerme y dormirme (como en esa escena de Mary Poppins tan genial que cando piensan en cosas divertidas vuelan) y me acordé de una de las historias que más me gustan que es esa de como se les ocurrió a Vinicius de Moraes y a Tom Jobim "Garota de Ipanema", el piropo más bonito del mundo:

Se llamaba Heloísa Eneida Menezes Paes Pinto, más conocida como Helo, diecinueve años, metro sesenta y nueve, ojos verdes, cabello negro, largo y liso. Cada vez que iba no sólo camino del mar, sino del instituto, del taller de costura, o a comprar tabaco para su madre, salía rodeada de una sinfonía de silbidos. Vivía en Montenegro, cerca del bar Veloso que frecuentaban Tom Jobim y Vinicius de Moraes.
La leyenda cuenta que los dos cantautores escribieron Garota de Ipanema en el bar, a modo de piropo para su musa. Pero no era el estilo de la pareja, aún habiendo gastado muchas horas de su vida en ellos. Pero si bien sí que Helo inspiró la ya eterna Chica de Ipanema, el proceso de creación fue largo y trabajado. Tom compuso meticulosamente la melodía al piano, pensando en un musical titulado “Dirigible”. Vinicius, escribió la letra en casa, y nació titulada “Menina que passa”.

martes, 7 de julio de 2009

¿por qué me enamoré de ti?

En plena lectura de "El viajero del siglo" de Neuman, encuentro una frase que define perfectamente una de las varias razones por las que me enamoré de ti




Cuando dos desconocidos critican el tedio de una reunión, significa que se
divierten juntos

La pérdida del aura de la obra de arte es una putada


Cuando uno termina la carrera de Periodismo sólo es capaz de citar a dos autores. Uno es McLuhan (el que sale en Anni Hall hablando con Woody Allen en la cola del cine) y otro es Walter Benjamin.
Bejamin dice eso de que la industrialización y reproducción de la obra de arte le han arrebatado su aura, que viene dada por su contexto (su existencia singular en el tiempo y en el espacio), quedando de esta forma desnaturalizada.
Cuando Roci volvía de un concierto al aire libre de un delicado chelista, entró en casa, dio un portazo y afirmó "¡lo de la pérdida del aura de la obra de arte es una putada!". No hay nada como un buen taco para describir bien una situación.
"Vengo impresionada, llena de estupor ante la belleza" y términos de ese estilo que se gasta mi Rocío cuando algo le ha gustado mucho. Pero lo que me desarmó fue que venía dispuesta a contarme todo al detalle, que necesita compartir conmigo su disfrute, pero que había comprobado que el cielo estrellado, la luz tenue, la música de cuerda, los comentarios del intérprete, su improvisación sobre el tema del hijo pródigo..., eso, eso sucedió una vez.
Pues eso, que la pérdida del aura de la obra de arte es una putada.

viernes, 3 de julio de 2009

Por qué me ha gustado Antes del invierno de Carlos Pujol


En Antes del invierno, Carlos Pujol ha construido el ambiente ingenuo, tierno, y tragicómico que nos recuerda al mejor cine de Bardem, Berlanga o Jerónimo Mihura. A la España de postguerra recuperandose, pero siempre genuina. Donde los personajes se enfrentan a la realidad de un país en reconstrucción, con una visión nostálgica y a la vez optimista.
Tiene su protagonista un interés especial. Un hombre que huye de la Guerra Civil con su mujer a Londres, pensando que han perdido a su hijo y dándole por muerto. Un hombre al que abandona su mujer meses después por un inglés (lo de pérfida albión es por algo). Un hombre que vivió una relación frustrada posterior con otra mujer. Un hombre, en la última etapa de su vida, que vuelve a España, se reencuentra con su hijo, que de primeras no tiene muchas ganas de reiniciar la relación paterno filial.
Ante este panorama, Don Emilio (que así se llama el personaje) no tiene muchas expectativas, apenas esperar la muerte. Pienso que la razón se debe a que cuando llega a España tiene puesta su razón de ser en sí mismo, y se frustra constantemente, se culpa de los errores cometidos, y arrastra el pasado al que está encadenado. Pero estamos ante una especie de novela de formación, de desarrollo. Y el cambio se produce cuando es consciente de que su razón de ser está en los demás. Cuando se reactiva su relación con su hijo, cuando este le busca y le necesita (aunque sea para algo tan sencillo como para que conozca a su novia y para que sepa un poco de su vida cotidiana), es el momento en que cae en la cuenta de que somos seres con otros para los demás. Es el momento en el que florecen las expectativas, las ilusiones...

miércoles, 1 de julio de 2009

Ancia

Hasta ayer pensaba que Ancia era un poemario de Blas de Otero, creo que una antología de Ángel Fieramente Humano y Redoble de Conciencia.
Ayer estuve en una sesión del curso de verano El sentido busca al hombre que organiza la Universidad Francisco de Vitoria en la hospedería del Valle de los Caidos.
Sesión que tenía por título Ancia.
Era la última de la jornada, a eso de las 23.30.
Una sala a media luz, una mesa con cinco asientos, humo de cigarros, whiskey,... un bonito escenario, muy ad hoc para lo poético. Porque la cosa iba de poesía.
Ancia está formado por profesores de la sección de formación humanística de la universidad.
En estas sesiones utilizan la poesía como instrumento, como camino para provocar preguntas en el hombre.
La de ayer se organizó en torno a un recorrido temático desde el amor, a la trascendencia pasando por el tiempo. Vamos los temas de casí el 99% de los poemas.
Cada componente de la "compañía" recitaba una serie de poemas relacionados con los temas propuestos. Poemas y poetas de toda época (mayoría españoles, claro), desde el Cantar de los Cantares hasta Andrés Trapiello. Todo enlazado con una "espontánea" conversación (posteriormente los protagonistas confesaron que existe una "especie" de guión) entre unos amigos que hubieran quedado para una velada poética. Y así es.
Asistiendo a esta sesión de Ancia, disfrutando como lo hice, tuve la sensasación de ver a un sólo hombre declamando, preguntándose, provocando, haciendo reír, revolviendo...
Vi a una comunidad, a una auténtica minoría creativa.
También me vino a la memoria el grupo de teatro rapsódico de Juan Pablo II en la Polonia ocupada por los nazis. Recordé como se refería el Papa a este grupo, como una expresión de la auténtica soberanía de un pueblo. Un grupo clandestino que mantenía viva la identidad cultural de un pueblo. Una resistencia tan eficaz o más que la de las armas.
Vi en Ancia a Karol Wojtyla y sus amigos a media luz, tronando en la calle las amenazantes consignas nazis por los altavoces, y un pueblo, una nación, expresión plural y unitaria al mismo tiempo de un modo de sentir y de pensar de un pueblo, haciendo al hombre más hombre.