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Mostrando entradas de marzo, 2010

Ilustradores

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Reconozco que he mirado siempre con desdén los comics, novelas gráficas o como quieran llamar a los tebeos.
Pseudo-literatura-para-vagos era lo más suave con lo que podía calificar a los ¿lectores? de estas publicaciones.
Pero últimamente, y parafraseando a Mafalda, me voy a tener que ir a callarme a mi casa.
Primero me llamaron la atención, por culpa de mi tribu y sus lecturas, la editorial Kalandraka, que cuida mucho sus ilustraciones. Después, ya para más mayorcitos, los títulos de moda como Maus! de Art Spiegelman y Persépolis de Marjani Satrapi. Y ahora soy fan auténtico de François Matton (del que he hablado aquí, desde la visita a la feria del Libro del año pasado), Emily Nud Mitchell (estos últimos los edita en España Demipage) y Paul Rogers.
Arriba una muestra de este último, que además (¡además!) ha ilustrado el libro infantil de Bob Dylan (Siempre joven, editado por Blume).

Música y libros o libros de música en Madrid

El síndrome Zimmerman

Hace ya años, llegó a la web que regentaba (Dylanes) un artículo de Joaquín Rodríguez titulado "El síndrome Zimmerman".
Lo recupero hoy en el blog Must Be Dylan (heredero de la mítica Dylanes) por lo divertido y bien escrito que está: Leer aquí

Me caí del mundo y no sé por donde se entra

Me llega por e-mail este nostálgio artículo

Aclaración del Blog: recibí este artículo donde se atribuye la autoría a Eduardo Galeano. El Departamento de Comunicación de Crónicas Marcianas y Uruguayas aporta una serie de pruebas fiables que afirman que su autor es Marciano Durán. Así lo hago constar a los efectos oportunos.



Me caí del mundo y no sé por donde se entra. (Para mayores de 30)

Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco. No hace tanto, con mi mujer, lavábamos los pañales de los críos, los colgábamos en la cuerda junto a otra ropita, los planchábamos, los doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar. Y ellos, nuestros nenes, apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos se encargaron de tirar todo por la borda, incluyendo los pañales. ¡Se entregaron inescrupulosamente a los desechables! Si, ya lo sé. A nuestra generación s…