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Mostrando entradas de febrero, 2014

I cannot be who I was then

Precioso dueto de Johnny Cash y su hija Roseanne.
La canción es “September When It Comes"m que Roseanne grabó para su disco Rules of Travel (2003), que compuso y produjo con su madrido John Leventhal.
El vídeo contiene un montaje con fotos del archivo familiar de los Cash, nunca antes divulgadas.
Es una canción nostálgica, que tiene un verso precioso en el que la autora se queja de que recordar su juventud corre peligro alejarse de lo que sucedió en realidad.
Cash murió en septiembre, por cierto.

Cuando apareces y hablas, se hace la luz

Hace unos días  el blog En Compostela nos regalaba una entrevista con Hannah Arendt.
El autor del blog, muy acertadamente, señalaba como rasgo principal de la entrevista la altura intelectual no sólo de Arendt, sino también del periodista. Desde luego, el diálogo es de una gran altura intelectual.
A ello se puede añadir que Arednt, siendo una mujer fea, resulta de un enorme atractivo en cuanto comienza a hablar y a fumar sin parar.
Los temas que se suceden son para rogar que no terminen nunca. Desde la emancipación de la mujer ("miembras" de Femen, no pongáis la entrevista), pasando por cuestiones epistemológicas sobre su disciplina, o su carrera intelectual (tenía dos opciones, o estudiar filosofía o tirarme a un río), o el abismo que se abrió ante ella cuando se enfrentó a la "uniformización" de muchos de sus amigos...
Hay tantas "provocaciones" durante este vídeo (ojo) en blanco y negro y en alemán (no corran, hay subtítulos).
Pero la perla, en mi opin…

Pido perdón a los niños por haber dedicado este libro a una persona grande

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Mantengo firmemente que El Principito, de Antoine Saint-Exupery, es un libro para "mayores", y que debe salir de inmediato de las colecciones de literatura infantil, incluso, si me apuras, juvenil.
El niño que yo era recibió de regalo un ejemplar, envuelto en consejos y avisos paternales (de esos valiosísimos de los que no se hacen ni caso hasta décadas después), y allí quedó en el anaquel de los grandes olvidados.
Ahora vuelvo sobre él, y vuelvo de la mano de esos consejos paternales y de los compañeros que ahora me acompañan y me conforman.
Hoy me detengo en la dedicatoria, y sonrío ante el guiño que yo imagino que me hace Saint-Exupery, al dejar manifestado en su primera línea que El Príncipito es para mayores: "Pido perdón a los niños por haber dedicado este libro a una persona grande"

Eso lo hubiera yo escrito,... ¡si yo supiera escribir!

No sé como denominar esta figura... Leo unos versos de Pemán que explican muy bien la sensación ante la buena literatura que te hace gritar "¡eso lo hubiera escrito yo,... si supiera escribir!" “Y quisiera conseguir hacer a todos sentir un mismo anhelo infinito, y ante mis versos oír a cada uno decir que eso lo hubiera yo escrito si yo supiera escribir”.