viernes, 9 de octubre de 2015

El nombre que te pronuncia en la penumbra nupcial

El primer monólogo en Job o la totura de sus amigos, de Fabrice Hadjadj, le corresponde a Dios, que se dirige al público recordando que "no es el gerente del teatro que lo mira todo desde arriba", sino que es "el Actor",  y que es miope, tanto que tiene que acercarse a nosotros "hasta que notemos su respiración en la nuca".
Y dice esto bellísimo del nombre de cada uno:

Yo conozco el nombre que te nombra en tus más íntimos recovecos,
el nombre que te ciñe por completo y que solo se ajusta a ti,
el nombre que te pronuncia en la penumbra nupcial,
y revela ese particular universo
al que solo da acceso la abertura de tus ojos

martes, 6 de octubre de 2015

¡Vete a saber qué deportes absurdos estaría practicando!

¡Qué descubrimento!
Gracias a una mis principales prescriptoras (mi amiga Ana, del añorado blog Hortus Conclusus) llegó a mis manos Cosas que me has contado, del poeta José Luis de la Cuesta.
Dicen los psicólogos que tenemos un tipo de memoria, la memoria episódica, que se activa con una foto, un olor, una sensación... y en ese momento recordamos algo que nos pasó hace tiempo.
Pues con los poemas de Cuesta me ha sucedido. ¿Y puede ocurrir algo así con un poema de otro autor al que ni siquiera se conoce?

Ahora, la también en sus poemas me he llevado alguna colleja, que agradezco, como en este poema de calado y hondura, titulado Pobreza, y con un final sublime, muy ad hoc para después de las quejas dinerarias:

Gracias, Pobreza,
¡me mantienes alejado
de tantas vulgaridades!

Gracias a ti
puedo no ir a Cerdeña,
ni a las islas griegas,
ni a la costa dálmata.

Sin ti, vete a saber
que deportes absurdos
estaría practicando.
A qué chica habría invitado
a ese caro restaurante.

Gracias, Pobreza,
siempre me has recibido
con los brazos abiertos,
siempre has perdonado
que ocasionalmente ahorrara.

Gracias, Pobreza,
porque yo soy un camello,
pero tú ensanchas 
el ojo de la aguja.


Lo ha publicado al modo artesanal Los Papeles del Sitio. En una edición limitada y firmada por el autor. Sin ISBN (ole, con un par), porque así se las gastan los forajidos. Y además lo envían con un cuidado que ya no se ve y que se echa de menos. Para probarlo, publico estas fotos:
El libro va envuelto en papel de estraza 

Sobre acolchado con pegatina molona del sello editorial (también molón)