viernes, 13 de mayo de 2011
viernes, 29 de abril de 2011
...para, tan solo verle, intuir que le quiero más de lo que me quiero a mi
Manel, La cançó del soldadet
Escuchad la canción del soldadito
que a través de un ojo de buey
ve que vuelan unos vencejos!
Y no es que sea un experto, el soldadito,
pero, que vuelen los vencejos,
querrá decir que la tierra está cerca.
Y tan cerca debe de estar que baja el capitán
e intenta no parecer nervioso
mientras termina la instrucción:
“Concentraos, soldaditos, sed prudentes
y agarraos a la vida
con las uñas y los dientes”.
Ya en cubierta, los hombres rezan.
Ya en cubierta, los hombres rezan.
Y suelta un amén poco convencido, el soldadito,
y acaricia su fusil,
intentando no pensar en nada.
Desde proa van creciendo las colinas,
“soldadito, valor, valor,
que depende de gente como tú la suerte del mundo”.
Pero “si una bala enemiga cruza el viento
y me traspasa el cerebro”,
se plantea el soldadito,
“las olas me arrastrarán
y mil peces de colores
lucharán para devorar mi carne”.
Y es cuando piensa “yo me escondo;
cuando no miren, yo me escondo”.
Pero siempre miran, y el barco está parando,
las compuertas se han abierto
y, en un segundo, se inunda el mar
de soldados disparando al infinito
con un soldadito en medio,
que carga mientras insulta al enemigo.
Y entre bomba y bomba todo le va bastante bien
hasta que una cae justo al lado.
Primero se dice “suerte, de qué te ha ido…”,
pero después siente en la espalda un dolor extraño
y al tocársela le queda todo el brazo manchado de sangre.
Gira la cabeza a ambos lados.
Se sienta en la arena y descansa.
Y mientras llega el maldito médico, el soldadito
se tranquiliza repitiendo
que hará, a dónde irá, si sobrevive:
“Iré a mi madre bien vestido
y, antes que nada, tendré que decirle
que me perdone por tratarla siempre así;
iré a Margarita a hacerle un hijo
para, tan solo verle, intuir
que le quiero más de lo que me quiero a mi”.
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miércoles, 27 de abril de 2011
El milagro de una novedad
Pone palabras a cuestiones que he intuido sobre el chileno y no sabía como expresar
Internet ha convertido la televisión en un selfservice de 24 horas, te sirves cuando quieres y, siempre que te cuides, cuanto quieres. Lo digo como ventaja magnífica de la modernidad. Si no viste aquel documental de La 2 sobre la vida diurna del murciélago, pues te vas a la página oficial de Televisión Española y te lo repones a medianoche. Me pasó hace poco con un reportaje muy bien hecho de la vida de Roberto Bolaño, que lo vi cuando quise. Sí, el gran Bolaño, el escritor que pasó de una intemperie anónima a la celebridad cuando Herralde sacó sus novelas a la luz. El documental se llama “Roberto Bolaño, el último maldito“. Por allí aparece un Vargas Llosa antes de ganar el Nobel regalando su opinión sobre el escritor chileno, soltando piropos como si hablara de su mujer.
Pero no son muchos conocidos o petulantes los que hablan de su persona en el documental, no hay críticos, ni tampoco están los entusiastas. Desfilan la dueña del bar de Blanes, al que iba a tomarse unos churros, y también los vecinos. Todos ellos gente modesta sin mucho qué decir, de ahí la maravilla. Mi relación con Bolaño ha sido siempre de interés creciente. Me marcó “2666“, la novela que Jorge Herralde publicó al año siguiente de su muerte por insuficiencia hepática. Pero la dejé sin terminar. En sus 1117 paginas homenajea a las mujeres que mueren vejadas en Ciudad Juarez, y lo hace con tanto detalle que no pude soportarlo.
Bolaño pensó en sus hijos antes de morir. Quería que “2666” apareciera no de una vez, sino por entregas, para que los beneficios llegaran en porciones calculadas. Tengo sus cuentos y novelas subrayados y glosados con mis desacuerdos, flechas de admiración, hay de todo. Bolaño no creía que la vida tuviera un destino de alegría, y eso siempre me ha dado mucha pena, como un amigo que se pierde una buena película porque se emperra en no dejarse aconsejar, porque no se fía. Definía la vida como una derrota de la que había que salir como un héroe o un valiente. Si esto te lo dice Woody Allen en una película te ríes, algo parecido aparece en el arranque de “La última noche de Boris Grushenko“: todos los hombres moriremos por un delito que no hemos cometido. Pero si es producto de una convicción, entristece. Yo entiendo la vida como el material de Ikea que sueltas en el salón de casa, de las piezas sueltas nace el milagro de una novedad. Bolaño ordenaba las tablas, lo hacía como nadie, pero no vio el armario.
martes, 26 de abril de 2011
Como una canción que no puedo cantar ni dejar de oír
No sé lo que pasa cuando uno muere, es como una canción en mi cabeza que no puedo cantar ni dejar de oír
miércoles, 6 de abril de 2011
Tan frágil y vil en todo
miércoles, 23 de marzo de 2011
Dios intervencionista
Nick Cave
martes, 22 de marzo de 2011
En aquella calle céntrica sostenía el techo del mundo
Mano extendida de mendiga ciega
ya ni pedía limosna, era
una cariátide tallada en la desgracia,
y, en aquella calle céntrica
sostenía el techo del mundo
jueves, 17 de marzo de 2011
El placer indescriptible que es estar contigo hoy que te haces mayor
- Pero... ¿si está en catalán?
- Sí, veo que eres perspicaz
- ¿pero si tu madre es de Burgos y tu padre de Salamanca?
- Sí, pero tengo una tía de Mallorca (¿y yo que hago justificándome? Sobre todo con esta justificación tan ridícula. Porque desde luego que cuando oigo a uno de Minnesota no me pienso que canta en otra lengua)
Manel es un grupo que canta en catalán y son de lo mejor que se puede oír hoy en día. De su música podría decir que las letras son una maravilla, de esas que cuentan historias, como las de antes.Hace mucho que no oigo melodías tan cuidadas. Y son realmente valientes en la instrumentación, incluyendo ukeleles, sección de viento...
Son imprescindibles.
Y hoy más, porque en este día en el que tengo que agradecer tanto, les robo un verso y te digo:
El placer indescriptible que es estar contigo hoy que te haces mayor
lunes, 7 de marzo de 2011
¡Esta mañanita te has vestido de felicidad!
viernes, 4 de marzo de 2011
Retórica administrativa
Lo mejor, una abnegada pediatara, que trabaja a destajo. Lo peor, unos cuantos médicos mediocres que hacen un flaco favor a la imagen de esa profesión. Y entre medias, un personal de administración que, como dicen en la película Amanece que no es poco, "unos días van en bici y otros días huelen bien".

martes, 1 de marzo de 2011
Por si un día maldices la lluvia
Cuando vuelvas a quejarte de la lluvia, recuerda que es el momento en el que el cielo roza la tierra
Por qué Ayaan Hirsi Ali se ha convertido
Artículo de Carl Trueman publicado en El Debate (Traducción de Pablo Velasco) Ayaan Hirsi Ali, ex musulmana y ahora ex atea, ha declarado r...
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Artículo de Carl Trueman publicado en El Debate (Traducción de Pablo Velasco) Ayaan Hirsi Ali, ex musulmana y ahora ex atea, ha declarado r...
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Me acaban de recordar un extracto de Zweig en la biografía de María Antonieta Sin la irrupción de la Revolución, sin la prueba a la que fue ...