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viernes, 25 de junio de 2021

José Carlos Llop: una conversación

 



Comparto aquí algunos subrayados de José Carlos Llop: una conversación (Elba), de Daniel Capó y Nadal Suau. Un libro-entrevista, en la que un maestro toma de la mano a sus discípulos para enseñarles "las cosas ocultas desde la creación del mundo", que diría René Girard. 


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La sociedad está constituida –y así funciona– por desmemoriados funcionales. Es una desmemoria que interesa al poder y que interesa al individuo para llevar, ambos, poder e individuo, el agua a su molino. Para borrar la memoria del otro, porque la memoria del otro introduce la sospecha en uno mismo y, sobre todo, ejerce una mirada crítica sobre los mecanismos tanto del poder como de la personalidad ajena. Además, la memoria requiere el esfuerzo del cuidado cotidiano. 

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Para el que tiene memoria la vida no empieza cuando sale el sol, como la mayoría. La vida empieza cuando ni él ninguno de los suyos estaba aún. Y desentrañar  ese hilo que le une hasta ahí es una de las razones de su vida. 

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Escribir como respirar o escribir como quien sale a cazar un reno para alimentar a la tribu

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La poesía es un don, no una construcción. Habita en la esencia de las palabras y en el misterio.

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La poesía está más cerca de la música; mucho más de lo que lo está la ficción. La ficción surge de la necesidad de no estar solos en el mundo –pienso ahora en los relatos antiguos junto al fuego y la negra noche afuera–; en cambio, la poesía surge de una necesidad superior y confirma la realidad de no estar solos más allá del mundo. 

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Traducir es leer como nadie. Pero a mí suele gustarme más la lectura de los poetas y escritores sobre otros poetas y escritores, que las de los críticos. Son, digamos, más carnales; en el sentido sensual del término. Están más vivas y son más gozosas. Las de los críticos también tratan de carne. Pero a menudo da la impresión que desde la morgue. 

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...mi padre estaba reclamándome la voz que me había entregado y haciéndome saber que a partir de ahora mi voz también iba a ser suya cuando no estuviera...

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Creemos que el hombre de Altamira pinta los bisontes con el mismo afán que Balzac escribe La comedia humana y, en cambio, en Balzac ya está el dinero, otra representación de la muerte, de por medio. Por eso la modernidad es más escéptica. Y la postmodernidad, ya no digamos: apenas deja espacio para la inmortalidad del arte.

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La muerte no está orgullosa frente al arte, no puede mostrarse orgullosa frente a él, no más, como mucho, que una modelo que ha posado para el artista y luego se vuelve a su casa. La muerte acaba con la persona, pero no con su obra, que la niega, que niega a la muerte y resucita, de un modo u otro, a la persona.

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Sólo sabemos lo que sabemos de verdad, escribiéndolo.

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La memoria es una aliada si cumples, si no, te abandona.

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Lo que ocurre es que la memoria es nuestra columna vertebral, lo que nos estructura, y con la espalda conviene no jugar, ¿verdad?

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...me ayudó la arquitecta Victoria Garriga y trabajar juntos fue olvidar que estábamos trabajando.

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Desde el silencio se hacen las grandes o las pequeñas cosas, no en la cháchara y el griterío cotidiano: eso que los jansenistas llamaban ruido de moscas.

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Antes de que estalle una guerra, las palabras ya han estado en esa guerra y no sólo han propiciado su traslado a la realidad, sino que la han introducido en las conciencias, preparándolas para ella de forma más efectiva que un adiestrador de comandos de élite.

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Beirut es una ciudad fascinante y la más vital que he conocido hasta ahora. Está la guerra detrás y, como me decía una noche el escritor Patrick Deville, los kalashnikovs duermen debajo de todas las camas y en poco minutos pueden estar disparando en la calle. Pero la vitalidad de sus habitantes es impresionante. Y cuando digo vitalidad me refiero a amor por la vida, sin ingenuidad ninguna y con todo el peso irónico del escepticismo mediterráneo detrás, mezclado además con la fatalidad del destino

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Uno es poeta –conviene recordarlo– cuando escribe poesía.

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Y empleo la palabra divertido en el mismo sentido que lo hacía Gabriel Ferrater: divertit, és a dir, intel·ligent.

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Me gustan las listas. Son esqueletos de lo que somos y también nuestro equipaje. Las listas evocan épocas, tiempo, y al nombrar las cosas, las creamos de una manera distinta. Las listas son también un autorretrato. 

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La pérdida subraya lo efímero pero también marca la memoria a fuego y así sobrevive lo que más nos importa. Por ejemplo, la poesía.

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La tradición es que los muertos sigan vivos y los vivos no estén muertos.

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Creo que si el poeta deja de desear, está muerto como poeta.



domingo, 26 de julio de 2020

El señor Marbury, de Alfonso Paredes

El señor Marbury - Homo LegensHe llegado hasta esta novela por las muchas y buenas recomendaciones. Algunas definitivas como "te va a encantar, te vas a sentir identificado". Y así ha sido. Imagino que no seré el único, pero eso es mérito del autor. Son una divertida sucesión de apuntes o entradas de un diario de un padre de familia numerosa y abogado. Como si el autor quisiera dejar constancia de esos sucedidos para no olvidarse él de ellos. Mi lectura ha consistido en una sucesión de diversos "¡a ti también!" (situaciones, reacciones matrimoniales,... y autores que cita: Chesterton, Karmelo Iribarren, Miguel D'Ors, Julio Martínez Mesanza (mi poema favorito), Eloy Sánchez Rosillo, Ibañez Langlois...) y de muchos descubrimientos (ese Soroyan lo tengo que leer ya y descubro que tenía desde hace años su novela de "Las aventuras de Wesley Jackson" sin quitar el plástico).



Aquí algunos subrayados míos, para que no se me olviden a mí. No para sustituir su lectura, claro, sino para concitar y animar a ir a la librería a por su ejemplar:

Los Marbury no pueden evitarlo. Lo celebran todo.

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Peter considera que no acaba de leer todo hasta que Telma escucha algunos párrafos que él selecciona. (...) Así que hay días en los que Peter se pregunta si lee para sí mismo o si lee para tener cosas hermosas que decirle a su esposa.

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La señora Marbury lee menos que el señor Marbury, pero lee mejor.

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Un café con el que aligerar la tarde y reparar los destrozos del día

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"Lo siento, Peter. Me estoy durmiendo. Cuando llegues, te encontrarás solo los restos del naufragio"

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Es quizá el mayor tesoro de Peter: que en lo más variados meandros de su vida va haciendo amigos. No es mérito suyo, desde luego.

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A veces hacer una foto es eso: detener la marcha, la pausa en mita de un día que quiere correr veloz.

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El técnico, con precisión de relojero y manos de madre

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La sorpresa. Hay que esperarla siempre. Si no lo haces, no la reconocerás cuando llegue. ¡Au revoir!

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-Papá, a tí nunca te hemos visto llorar. (...) -Ya. Eso es verdad: nunca me habéis visto.

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Por Dios, Peter, sonríe cuando rezas. Si estás serio, ¿cómo vas a convencer a Dios?

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Pensó entonces el señor Marbury que no hay mayor premio que tener un hijo que sabe que sus padres tienen ganas de comerse el mundo.

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En rigor, la familia no es nunca un campo de batalla. Es más bien un campo de labranza.

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Pues mira, Peter, yo creo que cada sueño encierra una promesa. Y creo, además, que hay sueños inexplicables, porque muestran una promesa infinita.

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Amar no es brillar, sino arder.

lunes, 15 de octubre de 2018

El chacal y el signo

Me permito en este blog dar otra vuelta más a Historia de dos ciudades.
La comparación entre Doug Stamper de House of cards y Sidney Carton de la novela de Dickens cada vez me parece menos azarosa.
Los dos responden a la descripción que hace Dickens de un "chacal". El que hace el trabajo sucio a un superior, dedicado a la cosa pública: ya sea un político en el caso de la serie televisiva, ya sea un importante abogado, en la novela.
Los dos tienen un problema con el alcohol, tratado eso sí de distinta manera. Mientras que en House of cards la mirada es puritanilla y melindrosa, en Historia de dos ciudades tiene hasta humor.
Los dos tienen talento, desde luego. Podemos entender que en ambos casos tenían una prometedora carrera de jóvenes. En algún momento metieron la pata, y ahí se truncó todo, sobre todo por una especie de pacto mefistofélico que imaginamos no tuvieron otra que aceptar. Los dos llegan a diario a su casa y se derrumban,
Incluso los dos llegan a dar la vida por otro. Pero este acto de suprema caridad no es igual de ninguna manera. Sí, los dos vislumbran algo parecido a un signo, una provocación inaudita de la realidad, pero Stamper lo reduce drásticamente a mera apariencia y si acaso, sentimiento. Quizá le falta esa Lucile que desafía con preguntas a Sidney cuando este le confiesa su admiración. Le ayuda a ir hasta el fondo de lo que ha visto y experimentado.

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Qué alegría que recordé que Julio Martínez Mesanza había publicado en su blog un poema inspirado en Historia de dos ciudades con el mismo título. En los comentarios así lo afirma, que se acuerda de Sidney...

En la ciudad del norte hay un hilo de oro
que ilumina los días de los hombres felices,
no mis días sombríos ni mis noches eternas.
En la ciudad del norte hay un patio pequeño
donde la luz y el orden, el amor y la dicha,
tejen con cada hilo una aurora de oro.
En la ciudad del sur hay un río de sangre
y una lenta carreta en la que va mi alma
con su carga sombría de interminables noches.
En la ciudad del sur hay una plaza inmensa,
la plaza del perdón, la plaza de la culpa,
y de su puro centro brota un río de sangre.

(c. 1993)

viernes, 14 de septiembre de 2018

Historia de dos ciudades: les daré un corazón capaz de conocerme


Resultado de imagen de historia de dos ciudadesChesterton y Doug Stamper. Animado por G.K. Chesterton que dijo eso de que “la gente no lee a Dickens, no tienen tiempo para leerlo porque dedican su tiempo a perderlo con cosas que no quieren leer de verdad”, y por las citas que aparecen en la sugerente House of Cards junto a ese enigmático personaje que es Doug Stamper, este verano tuve tiempo para Historia de dos ciudades


El primer párrafo. EL PÁRRAFO. “Eran los mejores tiempos, eran los peores tiempos, era el siglo de la locura, era el siglo de la razón, era la edad de la fe, era la edad de la incredulidad, era la época de la luz, era la época de las tinieblas, era la primavera de la esperanza, era el invierno de la desesperación, lo teníamos todo, no teníamos nada, íbamos directos al Cielo, íbamos de cabeza al Infierno”. Qué buen resumen para este verano. Qué buen resumen para toda época, para cualquier momento de la vida, de la vida frágil.

El humor de Dickens. Una muestra: "... el amigo inseparable del señor Stryver, y con lo que bebían juntos desde el día de San Hilario hasta el día de San Miguel se habría podido poner a flote un navío de tres puentes".

La comunidad del anillo. Qué gran comunidad del anillo forman en el libro todo el grupo de personajes principales. Preciosa forma de ir asistiendo a la forja de una amistad: Darnay, Lucie (a la que podríamos llamar desde ya Beatriz), el doctor Mannette, el señor Lorry, Sidney Carton (al que podríamos llamar Kolbe...), Jerry, la señorita Pross, y si me apuras, Stryver e incluso el mesonero Defargue.

Signo y misterio. La clave del libro, en mi opinión. Un buen resumen serían esas palabras del libro de Jeremias: "les daré un corazón capaz de conocerme; sabrán que yo soy el Señor". En Historia de dos ciudades asistimos a una sucesión de momentos en los que signo y misterio coinciden, donde los personajes caen de rodillas. Por eso creo que Lucie es Beatriz (y es que la obra está llena de guiños a Dante).

lunes, 15 de octubre de 2012

El sentido del asombro

Leído en El sentido del asombro, de Rachel Carson. Ediciones Encuentro
 
Para mantener vivo a un niño su innato sentido del asombro, se necesita la compañía de al menos un adulto con quien poder compartirlo, redescubriendo con él la alegría, la expectación y el misterio del mundo en el que vivimos

lunes, 20 de febrero de 2012

La lengua de la humanidad

Leyendo al antrólogo Kroeber, me encuentro esta divertida historia


Cuenta Herodoto de un rey egipcio que deseando poner en claro la lengua de la humanidad, hizo que se aislara a unos niños teniendo sólo a cabras por compañía y sostenimiento. Cuando los niños se hicieron mayores y fueron visitados gritaban la plabra "bek".

Entonces el rey envío gentes a todos los países para ver en qué tierra significaba algo ese vocablo. Supo que en lengua frigia significaba pan y, suponiendo que los niños gritaban pidiendo comida, sacó la conclusión de que hablaban frigio al pronunciar su lenguaje humano natural, y que por tanto, esa era la lengua humana natural.

La moraleja del cuento se encuentra, más que en la ingenuidad del rey (a la que todavía multitud de personas se adhieren) , en el hecho de que la única palabra atribuida a los niños "bek", sólo era la imitación del balido de las cabras, su única compañía.

jueves, 9 de diciembre de 2010

"Juliet, desnuda" de Hornby ¿inspirada en Dylan?

Acabo de leer Juliet, desnuda, la última novela de Nick Hornby (Editorial Anagrama), escritor inglés y amante de la música (cosa que deja claro en todas sus novelas). En concreto esta consiste en la historia de una pareja. Duncan y Annie, cerca de la cuarentena e instalados en una relación cómoda, en la que apenas se han preguntado por el sentido de la misma. Él es un fan de Tucker Crowe, un cantautor norteamericano retirado hace años, sobre el que escribe un blog. El caso es que el tal Crowe después de leer la participación de Annie en la web de su marido, contacta con ella y acaban entablando una relación.

He de decir que en mi opinión es una buena novela (no la mejor de Hornby que sin duda opino que es Un gran chico), pero lo que sí es la más triste de Hornby, más incluso que En picado
Tan triste, que me voy a pensar en recomendarla o no

miércoles, 24 de noviembre de 2010

¿Te leerías un libro sólo por el título?

Sí, aunque el autor o las referencias no sean las mejores...
Me ha pasado últimamente con:
- Egosurfing de Llucia Ramis
- A paso de cangrejo de Umberto Eco

viernes, 12 de noviembre de 2010

Por qué me ha gustado "El hombre de arena" de Aquilino Cayuela


El profesor Aquilino Cayuela tiene una prolífica bibliografía dedicada a la Ética y Moral, ámbito dónde es sobradamente conocido, con ensayos como ¿Providencia o Destino? (Erasmus, Barcelona, 2008), Path-Ética. Paradoja del humano existir (Marova, Madrid, 2007. Premio Nacional “Ángel Herrera” 2008 a la mejor labor de Investigación en Humanidades ), o Vulnerables. Pensar la fragilidad humana (Encuentro, Madrid, 2005). Pero además de impartir su docencia en la Universidad CEU Cardenal Herrera Oria, donde es además Vicedecano de la Facultad de Derecho, Empresa y Ciencias Políticas y Director del Departamento de Ciencia Política, Ética y Sociología, saca tiempo para hacer incursiones muy interesantes en el terreno de la ficción.

Muestra de ello es El hombre de arena, apasionante novela de suspense ambientada en el tumultuoso y desconcertante verano de 1936 en Valencia, donde un inspector de policía persigue descubrir a un misterioso asesino, mientras el país se desmorona.

Narrada con un estilo ágil y totalmente original (la narración tiene la forma de unas actas de un proceso judicial realizado tres años después de los hechos), deudora de nuestro patrimonio literario clásico de la picaresca y de la novela de posguerra, y rigurosa con la ambientación histórica y la documentación, Cayuela nos ofrece una historia palpitante que exige al lector no soltar la novela hasta descubrir el final.
Consigue además empatizar con los protagonistas, con el pícaro Mellado, el detective "Topolín" (detective que utiliza el método inductivo, en vez del clásico deductivo), Salo, o el batallón del anarquista Manolón.
Pienso además que es una novela interesantísima desde el punto de vista, si se me permite, teológico, recordando que en momentos de extrema gravedad como lo fue la Guerra Civil, en la que el mal inundaba todo, incluso ahí, Dios en su infinita bondad puede sacar el bien.

En 2008, se le concedió por esta novela el Premio Internacional Ciudad de Valencia “Vicente Blasco Ibáñez” de Narrativa en Castellano.
Además, ¡qué narices!, conozco al autor, es un tipo estupendo, y lo mejor de todo es que he podido leer la novela y comentarla con él, ¡todo un lujo!

martes, 21 de septiembre de 2010

Libros conspiradores

Aún a riesgo de que los lectores de este blog, pocos y majetes ellos, me terminen de considerar como un paranoico, paso a continuación a relatar esta historia.
Sí, creo que los libros conspiran entre ellos para leas unos u otros según el momento vital por el que pasas, y además, como son muy guasones, dejan pistas para que te des cuenta de que entre ellos se han puesto de acuerdo.
Paso a los antecedentes de hecho.
Terminé, con cierto esfuerzo eso sí porque me decepcionó un poco, Invisible de Paul Auster. Historia compleja en la que se mezclan una extravagante pareja y un joven. Entre este último y la mujer de la pareja se establece un vínculo más estrecho, pero que no termina en gran historia de amor ni mucho menos, y de por medio hay una guerra lejana, pero que involucra al país (son yankis y la guerra es Vietnam).
Una vez devuelto a su lugar en la estantería, dudo en la elección del siguiente título. Al final opto por Villa Triste de Modiano. Había leído una nostálgica columna de Armas Marcelo en el ABC en la que hablababa de este título.
Esta vez es en la Francia que aún conserva colonias, donde se desarrolla una historia en la que se mezcla una extravagante pareja y un joven. Entre este último y la mujer de la pareja se establece un vínculo más estrecho, pero que no termina en gran historia de amor ni mucho menos, y de por medio hay una guerra lejana, pero que involucra al país...
No, no me he pasado con el ctrl+c y ctrl+v, es que ese es el resumen también de Villa Triste, aunque con Francia y Argelia. Con una pequeña diferencia: Villa Triste lo disfruté muchísimo.
Vale, coincidencias ¿no?, esperad, esperad:
El siguiente en la lista fue Bilbao-NewYork-Bilbao de Kirmen Uribe. Una tierna y muy poética investigación en la identidad y en la familia, en la que, entre otras cosas, resalta la importancia del mar y lo atractivo y misterioso que este resultaba para él.
Por cierto que tengo pendiente escribir más sobre este evocador y emocionante libro.
Pues bien, una vez terminado y en consonancia por un creciente y reciente interés por la novela gráfica, elijo Mejor en el mar del ilustrador francés Francois Matton, una especie de poesía ilustrada, muy delicada, fenomenalmente editada (da gusto), en la que un hombre, en plena crisis de identidad, llega a la conclusión de que, como su familia, su sitio está en el mar.
Y ya el remate final ha venido esta semana.
En verano leí Dibujos animados de Félix Romeo, autor del que disfrutaba sus colaboraciones en el ABCD de las letras, que dicho sea de paso echo de menos en el nuevo cultural del ABC (sin duda más pobretón que aquel). He de decir que seguí descubriendo un autor con un estilo admirable, pero se puso un poco "negro" con algún pasaje sobre la infancia de posguerra que me dejó muy mal sabor de boca.
Entonces a la vuelta del verano, en pleno ajetreo septembril, para desengrasar (que es una palabra que me parece feísima y que me recuerda a las comidas, cuando hay mucha carne y alguien pide una ensalada para "desengrasar", pero que nadie probará teniendo delante un solomillo como Dios manda, bueno, nadie en su sano juicio), empiezo Egosurfing de Llucía Ramis, autora de la "generación Ikea" (o eso dice en las solapas) y como yo me considero plenamente de esa generación, allá que voy, y en el texto, el primer libro al que se hace referencia es... sí, Dibujos animados.
Pues bien amigos, queda probado que los libros de mi casa hablan entre ellos, y de forma sutil se colocan estrategicamente por la noche de determinada manera para condicionar mi futura lectura. Y encima, se chotean poniéndome pistas.

miércoles, 14 de julio de 2010

A Catholic Lifetime Reading Plan

Encuentro este plan de lectura para la vida del católico del padre John McCloskey. Un buen canon, sin duda. Quizá se echa en falta los ejercicios de San Ignacio o las cartas de San Franciso Javier.

miércoles, 7 de abril de 2010

¿Cuántas veces te has buscado en Google?

En el epistolario (¿se debe decir así el cruce de emails?) entre Michel Houllebecq y Bernard Henry Levy que publica Anagrama con el título Enemigos públicos podemos leer:
En nuestro último encuentro me sorprendió que usted siga haciendo búsquedas en Google sobre su nombre, hasta el punto de utilizar la función de alerta, que te comunica cada nueva aparición. Por mi parte yo he desactivado esa función y después he renunciado incluso a las búsquedas.Me ha dicho que desea estar informado de las posiciones del adversario con el fin de poder responder, llegado el caso.
Esto dice Houllebecq. De Levy me lo esperaba más, por el porte cínico que se gasta. Vaya, confesaré que yo lo he hecho, es más, varias veces. Bueno, un poco de coba a uno mismo no es malo... ¿no?

Literatura escrita y oral

Apunte de Román Gubern en La metamorfosis de la lectura (Anagrama) en El Blog de los tres pasos

domingo, 14 de marzo de 2010

Ilustradores


Reconozco que he mirado siempre con desdén los comics, novelas gráficas o como quieran llamar a los tebeos.

Pseudo-literatura-para-vagos era lo más suave con lo que podía calificar a los ¿lectores? de estas publicaciones.

Pero últimamente, y parafraseando a Mafalda, me voy a tener que ir a callarme a mi casa.

Primero me llamaron la atención, por culpa de mi tribu y sus lecturas, la editorial Kalandraka, que cuida mucho sus ilustraciones. Después, ya para más mayorcitos, los títulos de moda como Maus! de Art Spiegelman y Persépolis de Marjani Satrapi. Y ahora soy fan auténtico de François Matton (del que he hablado aquí, desde la visita a la feria del Libro del año pasado), Emily Nud Mitchell (estos últimos los edita en España Demipage) y Paul Rogers.

Arriba una muestra de este último, que además (¡además!) ha ilustrado el libro infantil de Bob Dylan (Siempre joven, editado por Blume).

Por qué Ayaan Hirsi Ali se ha convertido

 Artículo de Carl Trueman publicado en El Debate (Traducción de Pablo Velasco) Ayaan Hirsi Ali, ex musulmana y ahora ex atea, ha declarado r...