sábado, 30 de octubre de 2010

Oración de la maestra

Gabriela Mistral

Señor! Tú que enseñaste, perdona que yo enseñe; que lleve el
nombre de maestra, que Tú llevaste por la Tierra.
Dame el amor único de mi escuela; que ni la quemadura de la
belleza sea capaz de robarle mi ternura de todos los instantes.
Maestro, hazme perdurable el fervor y pasajero el desencanto.
Arranca de mí este impuro deseo de justicia que aún me turba, la
mezquina insinuación de protesta que sube de mí cuando me hieren.
No me duela la incomprensión ni me entristezca el olvido de los
que enseñe.Dame el ser más madre que las madres, para poder amar y defender
como ellas lo que no es carne de mis carnes. Dame que alcance
a hacer de una de mis niñas mi verso perfecto y a dejarte en ella
clavada mi más penetrante melodía, para cuando mis labiosno canten más.
Muéstrame posible tu Evangelio en mi tiempo, para que no renuncie
a la batalla de cada día y de cada hora por él.Pon en mi escuela democrática
el resplandor que se cernía sobre
tu corro de niños descalzos.Hazme fuerte, aun en mi desvalimiento
de mujer, y de mujer pobre;
hazme despreciadora de todo poder que no sea puro, de toda
presión que no sea la de tu voluntad ardiente sobre mi vida.

martes, 19 de octubre de 2010

Misa de Requiem de Verdi: "el anhelo hacia Dios está inscrito en el corazón del ser humano"

Ultimamente Benedicto XVI se está revelando como un excelente comentarista musical.
El pasado 16 de octubre se celebró un concierto en su honor en el que se interpretó la Misa de Requiem de Giuseppe Verdi, dirigida por Enoch zu Guttenberg e interpretada por el Coro de Neubeuern, por la orquesta KlangVerwaltung y por otros solistas.
Además del comentario musical, que es como una clase magistral de un gran maestro, me quedo con lo (aún a riesgo de ser redundante) paternal que es este Papa. Tiene palabras de agradecimiento (y llega a ser insistente) para todos, intérpretes, directores, asistentes...
Sólo he encontrado algunos vídeos de Youtube con extractos de la misa. En breve pondré un enlace a una buena interpretación.

Señores cardenales,
Venerados hermanos,
ilustres señores y señoras
Al término de una audición tan intensa, el ánimo querría permanecer en recogimiento, pero al mismo tiempo, siente la necesidad de manifestar su reconocimiento.
Deseo dirigir mi cordial agradecimiento al maestro Enoch zu Guttenberg, por las sentidas palabras que me ha dirigido y por haber querido ofrecerme este concierto, junto con la esplçendida Orquesta Die KlangVerwaltung, con la Chorgemeinschaft Neubeuern y con la Familie der Freiherren von und zu Guttenberg. A él, que ha dirigido la ejecución, a los solistas, a cada uno de los miembros de la orquesta y del coro va mi grato aprecio. ¡Gracias de corazón!
Estoy contento de saludar a los señores cardenales, a los prelados, especialmente a los Padres sinodales, las distinguidas Autoridades, y a todos vosotros – entre los cuales, los pobres asistidos por la Cártiras diocesana de Roma – que habéis podido gozar de esta excelente ejecución de la Misa de Requiem de Giuseppe Verdi. Él la compuso en 1873, por la muerte de Alessandro Manzoni, a quien admiraba y casi veneraba. En una carta se pregunta: “¿Qué podría deciros de Manzoni? ¿Cómo explicaros la sensación dulcísima, indefinible, nueva, producida en mi por la presencia de ese Santo, como vos lo llamáis?". En la mente del gran Compositor, esta obra debía ser el culmen y el momento final de su producción musical; no era solo el homenaje al gran escritor, sino también la respuesta a una exigencia artística, interior y espiritual, que la confrontación con la estatura humana y cristiana de Manzoni había suscitado en él.
Giuseppe Verdi consumió su existencia en escrutar el corazón del hombre; en sus obras sacó a la luz el drama de la condición humana: con la música, las historias representadas, los diversos personajes. Su teatro está lleno de infelices, de perseguidos, de víctimas. En muchas páginas de la Misa de Requiem resuena esta visión trágica de los destinos humanos: aquí tocamos la realidad ineluctable de la muerte y la cuestión fundamental del mundo trascendente, y Verdi, libre de los elementos de la escena, representa, sólo con las palabras de la Liturgia católica y con la música, la gama de los sentimientos humanos ante el final de la vida: la angustia del hombre frente a su frágil naturaleza, el sentido de rebelión ante la muerte, el temor en el umbral de la eternidad. Esta música invita a reflexionar sobre las realidades últimas, con todos los estados de ánimo del corazón humano, en una serie de contrastes de formas, tonos, coloridos, en los que se alternan momentos dramáticos con momentos melódicos, marcados por la esperanza.
Giuseppe Verdi, que en una famosa carta al editor Ricordi, se definía “un poco ateo”, escribe esta Misa, que parece como una gran llamada al Padre Eterno, en el intento de superar el grito de desesperación ante la muerte, para volver a encontrar el anhelo de vida que se convierte en oración triste y silenciosa: "Libera me, Domine". El Requiem verdiano se abre, de hecho, con una frase en La menor, que parece casi descender hacia el silencio – pocos compases de los violonchelos, suavísimo, con sordina – y se concluye con la sumisa invocación al Señor "Libera me". Esta catedral musical se revela como descripción del drama espiritual del hombre ante Dios Omnipotente, del hombre que no puede eludir el eterno interrogante sobre su propia existencia.
Tras la Misa de Requiem, Verdi vivirá una especie de segunda “etapa compositiva", que concluirá nuevamente con musica religiosa, los Pezzi Sacri: un signo de su inquietud espiritual, un signo que el anhelo hacia Dios está inscrito en el corazón del ser humano, para que nuestra esperanza descansa en el Señor. Qui Mariam absolvisti, et latronem exaudisti, mihi quoque spem dedisti, hemos escuchado: “Tu que perdonaste a María (Magdalena) y escuchaste al buen ladrón, también a mi me diste esperanza". El gran fresco musical de esta noche renueva en nosotros la certeza de las palabras de san Agustín: Inquietum est cor nostrum, donec requiescat in te - Il nostro cuore è inquieto, finché non riposa in te (Confesiones, I, 1).
Queridos amigos, una vez más debemos agradecer al Señor que nos ha dado un momento de verdadera belleza, capaz de elevar nuestro espíritu. ¡Y al mismo tiempo debemos dar las gracias a quienes se han hecho instrumento de la divina Providencia! Gracias una vez más, por tanto, al profesor Enoch zu Guttenberg, a los solistas, a la orquesta y al coro, y a cuantos de diversas formas han colaborado a la realización de esta hermosa velada. Que el Señor dé a todos su recompensa.
¡Gracias y buena velada!

jueves, 14 de octubre de 2010

lunes, 11 de octubre de 2010

El Papa, el mejor corresponsal

Esto lo dijo mi amiga Ruth el otro día durante una amenísima cena
"Yo me entero de lo que pasa en el mundo, gracias a los ángelus del Papa cuando pide que recemos por alguien o alguna situación de algún país en dificultad. De lo que habla el Papa, ningún telediario se da ni cuenta".
Pues eso, que el Papa es el mejor corresponsal que tenemos.

martes, 21 de septiembre de 2010

Libros conspiradores

Aún a riesgo de que los lectores de este blog, pocos y majetes ellos, me terminen de considerar como un paranoico, paso a continuación a relatar esta historia.
Sí, creo que los libros conspiran entre ellos para leas unos u otros según el momento vital por el que pasas, y además, como son muy guasones, dejan pistas para que te des cuenta de que entre ellos se han puesto de acuerdo.
Paso a los antecedentes de hecho.
Terminé, con cierto esfuerzo eso sí porque me decepcionó un poco, Invisible de Paul Auster. Historia compleja en la que se mezclan una extravagante pareja y un joven. Entre este último y la mujer de la pareja se establece un vínculo más estrecho, pero que no termina en gran historia de amor ni mucho menos, y de por medio hay una guerra lejana, pero que involucra al país (son yankis y la guerra es Vietnam).
Una vez devuelto a su lugar en la estantería, dudo en la elección del siguiente título. Al final opto por Villa Triste de Modiano. Había leído una nostálgica columna de Armas Marcelo en el ABC en la que hablababa de este título.
Esta vez es en la Francia que aún conserva colonias, donde se desarrolla una historia en la que se mezcla una extravagante pareja y un joven. Entre este último y la mujer de la pareja se establece un vínculo más estrecho, pero que no termina en gran historia de amor ni mucho menos, y de por medio hay una guerra lejana, pero que involucra al país...
No, no me he pasado con el ctrl+c y ctrl+v, es que ese es el resumen también de Villa Triste, aunque con Francia y Argelia. Con una pequeña diferencia: Villa Triste lo disfruté muchísimo.
Vale, coincidencias ¿no?, esperad, esperad:
El siguiente en la lista fue Bilbao-NewYork-Bilbao de Kirmen Uribe. Una tierna y muy poética investigación en la identidad y en la familia, en la que, entre otras cosas, resalta la importancia del mar y lo atractivo y misterioso que este resultaba para él.
Por cierto que tengo pendiente escribir más sobre este evocador y emocionante libro.
Pues bien, una vez terminado y en consonancia por un creciente y reciente interés por la novela gráfica, elijo Mejor en el mar del ilustrador francés Francois Matton, una especie de poesía ilustrada, muy delicada, fenomenalmente editada (da gusto), en la que un hombre, en plena crisis de identidad, llega a la conclusión de que, como su familia, su sitio está en el mar.
Y ya el remate final ha venido esta semana.
En verano leí Dibujos animados de Félix Romeo, autor del que disfrutaba sus colaboraciones en el ABCD de las letras, que dicho sea de paso echo de menos en el nuevo cultural del ABC (sin duda más pobretón que aquel). He de decir que seguí descubriendo un autor con un estilo admirable, pero se puso un poco "negro" con algún pasaje sobre la infancia de posguerra que me dejó muy mal sabor de boca.
Entonces a la vuelta del verano, en pleno ajetreo septembril, para desengrasar (que es una palabra que me parece feísima y que me recuerda a las comidas, cuando hay mucha carne y alguien pide una ensalada para "desengrasar", pero que nadie probará teniendo delante un solomillo como Dios manda, bueno, nadie en su sano juicio), empiezo Egosurfing de Llucía Ramis, autora de la "generación Ikea" (o eso dice en las solapas) y como yo me considero plenamente de esa generación, allá que voy, y en el texto, el primer libro al que se hace referencia es... sí, Dibujos animados.
Pues bien amigos, queda probado que los libros de mi casa hablan entre ellos, y de forma sutil se colocan estrategicamente por la noche de determinada manera para condicionar mi futura lectura. Y encima, se chotean poniéndome pistas.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

"Los que induzcan a un menor a seguir a los individuos de las profesiones indicadas..."

La ley de 26 de julio de 1878, sobre los circos, que incurrirán en penas de prisión:
  • Los ascendientes, tutores, maestros o encargados por cualquier título de la guarda de un menor de dieciséis años que le entreguen gratuitamente a individuos que ejerzan las profesiones de acróbatas, gimnastas, funámbulos...
  • Los que induzcan a un menor de dieciséis años a abandonar el domiclio de sus ascendientes, tutores o maestros, para seguir a los individuos de las profesiones indicadas

Otra sonrisilla que me arranca este seriote manual de administrativo del siglo XIX. Me pregunto si dentro de cien años, los que lean nuestras leyes culturales también sonreirán de forma condescendiente como yo hoy...

Y ahora que lo pienso, ¿habré hecho bien apuntando a mis niñas a ballet????

martes, 14 de septiembre de 2010

Mozart: Doy gracias a mi Dios por haberme concedido la suerte de tener la oportunidad de reconocer en la muerte la clave de nuestra felicidad

Lo cuenta Benedicto XVI en un excelente discurso sobre el Réquiem de Mozart (Misa de Réquiem en re menor K 626 click aquí para escucharlo)
El concierto fue interpretado por la Orquesta de Padua y del Véneto, dirigida por el maestro Claudio Desderi, y por el coro "Academia de la voz" de Turín, dirigida por la maestra Sonia Franzese.

* * *
Queridos amigos:
Doy las gracias de corazón a la Orquesta de Padua y del Véneto y al coro "Academia de la voz" de Turín, dirigidos por el maestro Claudio Desderi, y a los cuatro solistas por habernos ofrecido este momento de alegría interior y de reflexión espiritual con una intensa interpretación del Réquiem de Wolfgang Amadeus Mozart. Junto a ellos, doy las gracias a monseñor Marcelo Sánchez Sorondo, secretario de la Academia Pontificia de las Ciencias, por las palabras que me ha dirigido, así como a las instituciones que han contribuido a la organización de este acontecimiento.
Sabemos bien que Mozart, cuando era muy joven, en sus viajes por Italia con su padre, se detuvo en varias regiones, entre las cuales se encontraban también el Piamonte y el Véneto, pero sobre todo sabemos que pudo aprender de la viva actividad musical italiana, caracterizada por compositores como Hasse, Sammartini, Padre Martini, Piccinni, Jommelli, Paisiello, Cimarosa, por citar a algunos de ellos.

Permitidme, sin embargo, que exprese una vez más el afecto particular que me une, podría decir desde siempre, a este sumo músico. Cada vez que escucho su música no puedo dejar de volver con la memoria a mi iglesia parroquial, donde cuando era un muchacho, en los días de fiesta, resonaba una de sus "misas": en el corazón sentía que me alcanzaba un rayo de la belleza del Cielo , y esta sensación sigo experimentándola también hoy cada vez, escuchando esta gran meditación, dramática y serena, sobre la muerte. En Mozart, todo está en perfecta armonía, cada nota, cada frase musical; es así y no podría ser de otra manera; incluso los opuestos quedan reconciliados es la mozart'sche Heiterkeit, la "serenidad mozartiana" todo lo envuelve, en cada momento. Es un don de la Gracia de Dios, pero es también el fruto de la fe viva de Mozart que, especialmente en la música sacra, logra reflejar la respuesta luminosa del Amor divino, que da esperanza, incluso cuando la vida humana es lacerada por el sufrimiento y la muerte.

En su última carta escrita al padre moribundo, fechada el 4 de abril de 1787, escribe hablando precisamente de la etapa final de la vida sobre la tierra: "...¡desde hace algún año he alcanzado tanta familiaridad con esta amiga sincera y sumamente querida del hombre, [la muerte], que su imagen ya no sólo no tiene nada de aterrador, sino que me parece incluso muy tranquilizante y consoladora! Y doy gracias a mi Dios por haberme concedido la suerte de tener la oportunidad de reconocer en ella la clave de nuestra felicidad. No me acuesto nunca sin pensar que al día siguiente quizá ya no estaré. Y sin embargo nadie que me conozca podrá decir que en compañía yo sea triste o de mal humor. Y por esta suerte doy las gracias cada día a mi Creador y lo deseo de todo corazón a cada uno de mis semejantes".

Este escrito manifiesta una fe profunda y sencilla, que aparece también en la gran oración del Réquiem, y nos lleva, al mismo tiempo, a amar intensamente las vicisitudes de la vida terrena como dones de Dios y a elevarnos por encima de ellas, contemplando serenamente la muerte como una "llave" para atravesar la puerta hacia la felicidad.

El Réquiem de Mozart es una elevada expresión de fe, que reconoce el carácter trágico de la existencia humana y que no oculta sus aspectos dramáticos, y por este motivo es una expresión de fe propiamente cristiana, consciente de que toda la vida del hombre está iluminada por el amor de Dios. Gracias una vez más a todos.

sábado, 11 de septiembre de 2010

Por unos delfines en el Guadalquivir

Qué regalos se esconden a veces en los libros más insospechados. En esta carrera maratoniana que es esta bendita tesis que persigo, me encuentro, en medio de tanto patrimonio cultural y tanta legislación, cómo se conocieron los padres de los Machado. Lo cuenta Antonio:

Otro acontecimiento, también importante de mi vida es anterior a mi nacimiento. Y fue que unos delfines, equivocando su camino y a favor de marea, se habían adentrado en el Guadalquivir, llegando hasta Sevilla. De toda la ciudad acudió mucha gente, atraída por el insólito espectáculo, a la orilla del río, damitas y galanes, entre ellos los que fueron mis padres, que allí se vieron por vez primera. Fue una tarde de sol, que yo he creído o he soñado recordar alguna vez

Heurêkamen!

viernes, 10 de septiembre de 2010

Woody Allen, ¡qué decepción!


La paternidad, además de sacos de cosas buenas, me ha traído una obligada ausencia en las salas de cine, que frecuentaba asiduamente en su momento...

Y para alguna ocasión que tenemos mi socia y yo debemos andar con mucho ojo para elegir bien.

Y el otro día no lo hicimos, lo de elegir bien: Conocerás al hombre de tus sueños de Woody Allen.

Parecía una apuesta segura. Bonito cartel. A mí personalmente su obra me gusta, y algunos diálogos de Annie Hall, Play it again Sam, o Manhatan (sobre todo esta cuando alguien habla de Van Gogh) los repito como frases hechas.

Hace unos días Allen se mostraba totalmente escéptico en una entrevista, y especialmente ácido y crítico con la religión. Además se vislumbraba alguien vacío, sin esperanza, y peor aún, un artista sin una propuesta.

El asunto es que Conocerás al hombre de tus sueños, aparece un Allen sarcástico, cínico, y explícito hasta llegar a lo burdo en su crítica a la religión. La historia repite los clichés clásicos: el conjunto de historias, con ciertos puntos en común, pero que muestra fundamentalmente parejas que se rompen, infelicidad, frustración, vacío, y si se atisba algo de felicidad es fruto de una falsa ilusión.

Además es un tramposo, porque empieza y termina la película con una frase: "Como dijo Shakespeare: Todo es ruido y furia, y nada en la vida tiene sentido". ¿Lo dijo Shakespeare o es un diálogo de un personaje de una obra de Shakespeare en un contexto y obra determinado?

Y por último, para animar al lector, considero que es una película insultante, porque la vida tiene sentido, porque el conjunto de historias que muestra, historias cotidianas, historias que nos podrían pasar a cualquiera, sí tienen un sentido. ¿Allen? ¿Por qué no proponer una respuesta? ¡Por lo menos el azar que se propuso en Match Point! ¿O es que es más fácil escurrir el bulto con la careta nihilista?

viernes, 3 de septiembre de 2010

¿Qué suena mejor, el vinilo, el cd o el mp3?

Un estudio de la universidad Stanford afirma que los oyentes jóvenes prefieren el sonido de archivos comprimidos (los populares Mp3) al de los antiguos discos de alta fidelidad. Los avances tecnológicos han transformado nuestra forma de crear, acceder y disfrutar.
Prueba de ello han sido la auténtica explosión de los últimos avances, en los que se ha producido una paradoja. Mientras se camina hacia una mayor calidad de imagen (la alta definición o las películas en 3D), no ha sucedido lo mismo respecto de la música. Más bien se ha dado un paso hacia atrás.

Menos espacio ¿menor calidad?
El formato Mp3 comprime el tamaño del archivo, eliminando parte del sonido y así consigue reducir los tiempos de descarga y la posibilidad de almacenar en el mismo espacio un mayor número de canciones. Sería una complicación para iTunes Store (por poner un ejemplo de descarga legal) que la obtención de una canción supusiera al comprador una hora de descarga su alta calidad de sonido.Hace unos diez años se presentaron en el mercado formatos que prometían una alta calidad del sonido como los DVD Audio o los Super Audio CD. Pero después de una incursión potente, se han ido desinflando.

Propuestas por un mejor sonido digital
El año pasado iTunes marcó un estándar de calidad para sus canciones de 256kilobits por segundo, de los acostumbrados 128 kilobits anteriores, y preservando así más detalles.
Hay otras propuestas que han apostado por un sonido digital, pero de calidad. Como por ejemplo Mog, un servicio de música en streaming (no es necesario descargar el archivo, sino que se puede oír online) que fue anunciado en marzo y que podrá utilizarse mediante una aplicación en los llamados smartphones, previo pago de una tarifa que ronda los 10 dólares mensuales y prometiendo una descarga de 320 kilobits por segundo. O por ejemplo el portal HDtracks.com que ofrece descargas con más información que un cd, pero costando dos dolares y medio por canción. Eso sí, con un catálogo restringido a música clásica y jazz.
El negocio de los reproductores
El negocio musical ha sido víctima de su propio éxito: se prefiere la portabilidad de los archivos a la fidelidad de los soportes analógicos. Los datos así lo revelan. El gasto medio en reproductores digitales portátiles multiplica por cinco el gasto en equipos de audio convencionales.
Escuchar música ha pasado de ser una actividad en sí misma, a convertirse en un fondo sobre el que se hace otra cosa distinta, como hacer footing, conducir, cocinar…

Trivializar la cultura
Pero esas facilidades de los formatos digitales pueden tener un reverso negativo: trivializar la cultura, convertir a la música en un mero objeto de consumo. Optar por la fácil portabilidad en contra de la calidad de sonido es la elección por el “tener”, en vez del “ser”.
Juan Pablo II lo sintetizó de forma magistral: “Todo el tener del hombre no es relevante para la cultura, sino en la medida, en que el hombre por medio de su tener puede al mismo tiempo ser más plenamente como hombre, llegar a ser más plenamente hombre en todas las dimensiones de su existir, en todo lo que caracteriza su humanidad”.

viernes, 30 de julio de 2010

Relato Dylaniano

De Eduardo Jordá, en su blog «Terra Incógnita»,

«Bob Dylan iba caminando por la calle, y escuchó a un grupo de jóvenes tocando “Knockin’ on Heaven’s Door” en un jardín, y se asomó, y escuchó una melodía que le gustaba aunque ya no sabía muy bien de qué le sonaba, y entonces oyó a alguien quegritaba: “¡Eh, tú, largo de aquí!”, y Dylan, obediente, se fue y continuó su camino, tarareando la melodía que acababa de oír y que no lograba identificar, mientras pensaba que le hubiera encantado escribir aquella canción».

Por qué Ayaan Hirsi Ali se ha convertido

 Artículo de Carl Trueman publicado en El Debate (Traducción de Pablo Velasco) Ayaan Hirsi Ali, ex musulmana y ahora ex atea, ha declarado r...