Ahora que algunos amigos queridos tienen boda a la vista, me acuerdo de la mía, y leyendo a Dulce María Loynaz, pienso que en mis votos nupciales podría haber dicho eso de ¡Y madrugada en la ventana abierta!
“Si me quieres, quiéreme entera,
no por zonas de luz y sombra…
Si me quieres, quiéreme negra
y blanca. Y gris, y verde y rubia,
y morena…
Quiéreme día,
quiéreme noche…
¡Y madrugada en la ventana abierta!…
Si me quieres, no me recortes:
¡Quiéreme toda… O no me quieras!”
Por alusiones... ¡¡magnífica entrada!!
ResponderEliminarQué ganas de leer a la Loynaz.
Y de hablar de lecturas, despacito.
Abrazos