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Mostrando entradas de octubre, 2012

Lo que mi barro ha bendecido no lo voy a negar como un cobarde

En un expurgo de la biblioteca de mi pueblecito encontré un compendio de poesía de Borges. Hice eso de abrir al azar y me encontré esta maravilla

Lo que mi barro ha bendecido
no lo voy a negar como un cobarde.
Sé que una cosa no hay. Es el olvido;
sé que en la eternidad perdura y arde
lo mucho y lo precioso que he perdido:
esa fragua, esa luna y esa tarde

A solas

Entre las clases populares, el juicio que merece escuchar música a solas es equivalente a beber a solas
(Josep Verdaguer, sociólogo)

El sentido del asombro

Leído en El sentido del asombro, de Rachel Carson. Ediciones Encuentro Para mantener vivo a un niño su innato sentido del asombro, se necesita la compañía de al menos un adulto con quien poder compartirlo, redescubriendo con él la alegría, la expectación y el misterio del mundo en el que vivimos

Bob Dylan, Obama y el matrimonio

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Bob Dylan es un tipo muy peculiar. En las entrevistas, desde los inicios de su carrera artística, hace ya más de cincuenta años, siempre se dedica a desconcertar a los periodistas. Pero tras los juegos verbales que se marca, a veces deja reflexiones precisas. Así ha sucedido en la última entrevista publicada en Rolling Stone. Bob es preguntado por Obama, pregunta que se ha vuelto casi obligatoria para que todo rockero pueda demostrar lo molón que puede llegar a ser. A la pregunta de marras Dylan responde lo siguiente: ¿Que qué opino sobre Obama? Me gusta. Pero le está preguntando a la persona equivocada. ¿Sabe a quién debería preguntárselo? Debería preguntarle a su esposa qué opina sobre él. La suya es la única opinión que importa.
La afirmación encierra una sabiduría enorme. Aplicable también al hombre más poderoso del mundo. Mira, la única opinión que importa es la de tu mujer.