sábado, 22 de octubre de 2011

Leonard Cohen, el creador agradecido a los que le precedieron

Leonard Cohen recibió el premio Príncipe de Asturias. Decir que era merecido es poco. Las razones las ha dado él mismo en un emocionante discurso.


Desde una posición humilde, con el gesto tierno del que percibe que la tierra ya le llama, Cohen ha dejado patente la grandeza del artista, del artista que sabe que jamás nadie ha creado de cero, del artista que se sabe eslabón de una historia.


El canadiense ha revelado una anécdota biográfica nunca antes contada: el joven Cohen, aún aprendiz de guitarra, tuvo un breve encuentro con un joven guitarrista español que le enseñó una sencillas claves del flamenco, apenas unos acordes.


Hoy a cuarenta años y varios discos (obras maestras muchas de ellas) después, Cohen se ha dirigido a la nación española, para contarnos que en esa misma progresión de acordes que aprendió de joven, esas mismas claves del flamenco, son la base de sus composición. Ha dicho con voz recia que su obra no le pertenece y ha agradecido el que le hayamos permitido poner su firma en la última página.


¿alguien pudo imaginar un premio Príncipe de Asturias más merecido?



domingo, 16 de octubre de 2011

En nombre de nada

Acabo de ver la información relativa a la manifestación convocada por eso que se viene en llamar 15 M o Indignados. Quería escribir un artículo sobre el asunto. Pero sólo me sale una comparación chistosa:

Era especialmente sosa. Tenía menos conversación que una manifestante del 15M

lunes, 3 de octubre de 2011

Oh mia patria, si bella e perduta

El pasado mes de marzo, dentro de la celebración del aniversario de la creación de Italia, se representó en Roma Nabucco de Verdi, dirigida por el maestro Muti.

Previo a la representación el alcalde de Roma tomó la palabra para pronunciar un discurso en el que denunciaba los recortes presupuestarios en cultura. Berlusconi asistía estupefacto.

Con este prólogo se desarrolló la representación, hasta que llegó el momento del canto "Va pensiero", el canto del coro de esclavos oprimidos, que en Italia es un símbolo de la búsqueda de la libertad (en los años en que se escribió la ópera, Italia estaba bajo el imperio de los Habsburgo). El público participó con fervor y tensión. Al final las ovaciones se mezclaron con vivas a Italia y con peticiones de bises, algo que el director sólo ha aceptado una vez en su carrera.

El director en ese momento toma la palabra:
"Yo no quería sólo hacer un bis. Tenía que haber una intención especial para hacerlo" En un gesto teatral, Muti se dio la vuelta, miró al público y a Berlusconi a la vez, y se oyó que alguien entre el público gritó: "Larga vida a Italia!". Muti dijo entonces: "Sí, estoy de acuerdo: "Larga vida a Italia", pero yo ya no tengo 30 años, he vivido ya mi vida como italiano y he recorrido mucho mundo. Hoy siento vergüenza de lo que sucede en mi país. Accedo, pues, a vuestra petición de un bis del "Va Pensiero". No es sólo por la dicha patriótica que siento, sino porque esta noche, cuando dirigía al Coro que cantó "Ay mi país, bello y perdido" , pensé que si seguimos así vamos a matar la cultura sobre la cual se construyó la historia de Italia. En tal caso, nuestra patria, estaría de verdad "bella y perdida". Yo he callado durante muchos años. Ahora deberíamos darle sentido a este canto. Les propongo que se unan al coro y que cantemos todos el "Va pensiero"

El momento es especialmente emocionante. Y aquí lo podemos ver



Gracias a Miguel Aranguren que me descubrió esta fascinante historia llena de matices: por un lado la cultura como rasgo definitorio de la identidad y soberanía de un país, pero por otro lado, algo que quizá se pueda achacar a este bello momento: la utilización ideológica de un espectáculo cultural.