lunes, 27 de febrero de 2012

Consejitos matrimoniales

Uy qué peligro cuando te dan un "consejito" matrimonial. Hay que huir de las recetillas, porque la mayor parte de las veces son experiencias propias imposible de trasladar.

Pues resulta que ahora la Universidad de Virginia (que lo mismo podrían haberlo hecho en Iowa o Wisconsin, el caso es que sea una Universidad extranjera) ha sacado un sesudo estudio cuyas conclusiones se resumen en una: para evitar el riesgo de divorcio en un matrimonio, los cónyuges deben quedar una vez por semana. Y esa cita, afirman los expertos, debe ser a solas, vamos que no vale estar con parientes, ni con niños, ni con la iphone: "concentrado en el otro cónyuge".

Luego se meten en un jardín, porque dicen que también se puede convalidar por jugar a algo (sic) después de que se acuesten los niños.

Los frutos son maravillosos: desciende el porcentaje de peligro de divorcio, mejora la comunicación, la relación, el compromiso, el estrés...

Los tíos se han quedado tan anchos.

El vicerrector de investigación de turno debe estar orgulloso de sus chicos.

Desde este humilde blog me gustaría proponer un estudio que he realizado yo sobre el mismo tema. Apenas tiene bibliografía, pero su tesis principal es que no hay que quedar una vez por semana, ¡lo que habría que hacer es quedar todos los días con la mujer de uno!

miércoles, 22 de febrero de 2012

Himno a la Virgen por T. S. Eliot

En el blog Mientras Tanto encuentro el himno a la Virgem de TS Eliot.
En el mismo post tenía Miércoles de Ceniza recitado por el autor en un vídeo de Youtube, pero no le funciona

Lady of silences Señora de los silencios
Calm and distressed calmada y agitada
Torn and most whole desgarrada y enterísima
Rose of memory rosa de la memoria
Rose of forgetfulness rosa del olvido
Exhausted and life-giving agotada y dadora de vida
Worried reposeful preocupada llena de reposo
The single Rose la única Rosa
Is now the Garden es ahora el Jardín
Where all loves end donde todos los amores acaban
Terminate torment terminan el tormento
Of love unsatisfied del amor insatisfecho
The greater torment el mayor tormento
Of love satisfied del amor satisfecho
End of the endless fin del viaje sin fin
Journey to no end hacia ningún fin
Conclusion of all that conclusión de todo lo que
Is inconclusible no puede ser concluido
Speech without word and lenguaje sin palabra y
Word of no speech palabra de ningún lenguaje
Grace to the Mother gracia a la Madre
For the Garden por el Jardín
Where all love ends. donde todo amor acaba

lunes, 20 de febrero de 2012

La lengua de la humanidad

Leyendo al antrólogo Kroeber, me encuentro esta divertida historia


Cuenta Herodoto de un rey egipcio que deseando poner en claro la lengua de la humanidad, hizo que se aislara a unos niños teniendo sólo a cabras por compañía y sostenimiento. Cuando los niños se hicieron mayores y fueron visitados gritaban la plabra "bek".

Entonces el rey envío gentes a todos los países para ver en qué tierra significaba algo ese vocablo. Supo que en lengua frigia significaba pan y, suponiendo que los niños gritaban pidiendo comida, sacó la conclusión de que hablaban frigio al pronunciar su lenguaje humano natural, y que por tanto, esa era la lengua humana natural.

La moraleja del cuento se encuentra, más que en la ingenuidad del rey (a la que todavía multitud de personas se adhieren) , en el hecho de que la única palabra atribuida a los niños "bek", sólo era la imitación del balido de las cabras, su única compañía.

miércoles, 15 de febrero de 2012

¡Duérmete ya, j***r!



A modo de libro infantil, con dulces ilustraciones (de Ricardo Cortés), el profesor de literatura Adam Mansbach ha escrito este "¡Duérmete ya, j**er! (Mondadori).


El título es suficientemente explicativo, y desde luego provocador. Está demás decir que es un libro de humor dirigido a padres.


Pero la solidaridad que me une al autor, me hace sobrepasar esa primera valoración, y optar por describirlo como un "arrepetimiento público" de lo mal que lo pasa el bueno de Adam para mandar a sus hijos a dormir.


Mansbach confiesa que está deseando todos los días que sus hijos se vayan a la cama sin rechistar, para que en ese momento "comience" su vida, ya sea por un rato de conversación con su mujer, cenar tranquilamente o ver una película.


De lo que se deduce que no tiene ni idea de psicolgía infantil, como nos pasa al 99,9% de los padres.


Ese deseo le hace llegar a utilizar una sarta de tacos, quizá cobijado en que los niños pequeños no entienden bien esas palabrotas (aunque luego van y las sueltan en el momento más oportuno), quizá porque confía en que son más "persuasivos", quizá porque es un iluso que cree que así se le pasará la frustración.


El striptease que hace Mansbach también transluce una cuestión fundamental: estamos bien enseñados para no disfrutar del minuto presente, que por cierto, es lo único que tenemos. Hemos perdido la capacidad de disfrutar de los procesos, y sólo nos damos por satisfechos en los cumplimientos.


Agradezco sinceramente este libro, que no tiene nada de "bromita", porque me ha hecho caer en la cuenta de la de minutos, mejor dicho, horas, que he perdido. Y sobre todo, ha sido un espejo que me ha ayudado a dar un pasito más en el camino de conversión.

miércoles, 1 de febrero de 2012

El último gurú de la economía doméstica

- ¡todos queríamos un BMW! ¡todos queríamos un BMW!



Bajó el volumen de la radio del coche. El último gurú de la economía profética le acababa de declarar culpable de la crisis del país. Reconoció que se estaba indignando. En el mismo instante en que caía en la cuenta de que se estaba habituando peligrosamente al lenguaje económico. Casi podría utilizar con soltura esos términos tan arrogantes que tienen la pretensión de explicarse a sí mismos y a la realidad en su conjunto, como deflación, subprime, o agencia crediticia… Como agravante en su contra habría que recordar que encontraba cierta satisfacción en ello. Y lo peor es que sabía qué significaban.


- ¡todos queríamos un BMW! Y claro, no todo el mundo se lo puede permitir



Comenzó su habitual ritual de arrepentirse de la compra de aquél pisito, de haber creído a pies juntillas que era una inversión segurísima. De haber despreciado a esas mínimas voces que aún proponían el alquiler a una pareja recién casada: ¡Tirar el dinero!, ¡sí señor, eso es el alquiler!


Sintió una especial necesidad de llegar a casa, de encontrarse con ella, de descansar los miedos y recordarle que habían sido especialmente torpes en las decisiones económicas, que no habían dado ni una. ¡Claro! ¡Alguien tenía que dar la visión realista! Porque ella, inmersa en una tesis sobre la propuesta filosófica de aquél afable autor, necesitaba una dosis de pragmatismo.


Abrió la puerta, con el discurso dispuesto, cuando ella le cerró la boca literalmente y literariamente



"La lacerante alegre belleza de lo minúsculo, lo pequeño, en el recinto de morabito de San Miguel de Celanova, del monje Rudesindo.
A veces cuando tenemos una tristeza, es suficiente que un petirrojo o un gorrioncillo alce el vuelo ahí cerca para que nuestro corazón se esponje. Y lo mismo nos ocurre con un cachorrillo, un gatito, un buchillo; y con las cosas minúsculas: algunos libros pequeños realmente deliciosos, las pequeñas mesas, dos o tres banzos de escalera, una habitacioncilla, una pequeña fuente que mana entre árboles gigantescos.
Pero estas ventanitas en herradura, estos pequeños arcos dentro del edificio, apenas puertas de paso, son algo así como ojos de cerradura que dan a lo Alto y a lo Profundo, al Único. Y, luego, la umbría, el frescor, allí dentro; y un no sé qué de cuchitril femenino. Se siento uno ligero, aéreo, aliviado realmente." (José Jiménez Lozano. Los tres cuadernos rojos)