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Mostrando entradas de mayo, 2012

Músicos folk tumbados en la hierba

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De las mejores cosas que hay en el mundo es estar tumbado en la hierba. Emma Hartley firma un blog musical muy interesante (Mike Scott, el de los Waterboys, lo recomienda) y ha recopilado en este post una galería de músicos de folk que aparecen en las portadas tumbados en la hierba. Y saca unos cuantos. Además de ser una compilación divertida, es un buen lugar para descubrir algunos nombres nuevos. Y no os perdáis los comentarios a cada foto, que tienen una especial gracia.

Maurice Sendak: la importancia, en literatura infantil (y en todo), de no pensar que los niños son idiotas

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Me cuentan que la fila para firmar más larga de la Feria del Libro de Madrid la provocó un tal Geronimo Stilton, que es un presonaje imaginado disfrazado de rata. Al autor de la rata y de los libros que protagoniza nadie le conoce.
Mientrasm, me acuerdo de que hace unos días ABC publicaba una bella necrológica (sí, pueden ser bellas) firmada por Andrés Ibañez, sobre el literato infantil Maurice Sendak, conocido por Donde viven los monstruos. Además de un repaso por sus mejores obras (me muero de ganas por conseguir Bumble-ardy), Ibañez da en la clave del éxito de Sendak: los niños no son tontos, no les vale cualquier cosa con colores vistosos.
Todo el mundo conoce los dibujos de Maurice Sendak, encantadores y al mismo tiempo llenos de expresividad y de fuerza. Sus animales son recios, realistas. Los rotros fijan en nosotros rictus y gestos de rara intensidad. El ritmo virtuoso de su plumilla logra el carácter atemporal de los grabados antiguos. Maurice Sendak se tomó a los niños en …

Las cosas que me importan me importan más que nunca

Enlace a La vida con música, que Antonio Muñoz Molina publica en su blog Escrito en un instante. Buen título para un blog. Tiene un arranque sensacional

Algo me pasa con los años: las cosas que me importan me importan más que nunca, las que me gustan me gustan cada vez más: el amor de las personas que quiero, la música, la literatura, el arte, la emoción de descubrir

Para después contar con una especial delicadeza y ternura una par de pequeñas satisfacciones mediante dos descubrimientos: una lectura en el metro y un nuevo guitarrista en el concierto de su club de jazz habitual.  Por elegir uno me gusta más el segundo, por ser compartido con su cuadrilla y por citar a John Coltrane.
Esta mañana iba en el metro y aprendí el mecanismo mediante el cual el agua asciende desde las raíces hasta lo más alto de los árboles. Lo aprendí en un libro que encontré hace unos días en la biblioteca pública, The Trees in My Forest, de Bernd Heinrich, un biólogo que cuenta con apasionamiento y clarid…

Un buen tío

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La canción de Refree podría haber sido una buena banda sonora en el caso hipotético de adaptar al cine un bello post que floreció en el Huerto Cerrado.
Aquí dejo una versión con Silvia Pérez Cruz y una grabación de los Concerts Privats en la que da ganas de haber estado allí.
Este estilo de grabación de conciertos en lugares distintos de los habituales está dando frutos muy interesantes. Así no hay que dejar de visitar La Blogotheque y sus concert à emporter, y la sección Aquí te pillo aquí te grabo de El Mundo.



Aquí el vídeo oficial

Silencio de amor

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Phillipe Claudel es un escritor francés (premio Goncourt, por cierto, y en España editado por Salamandra) que además es director y guionista de dos sublimes películas: Hace mucho que te quiero y Silencio de amor. La primera es una grandísima película, pero de un dramatismo intenso. Y hoy no tengo el cuerpo para eso. No es el caso de la segunda. Silencio de amor se llama realmente Tous les soleils (todos los soles), pero el distribuidor español ha decidido que la traducción sea Silencio de amor. Esto de cambiarles el título a las películas en España es una práctica habitual, casi folklórica diría, que ha tenido casos como Sonrisas y Lágrimas (The sound of music), o una de Al Pacino que se llamaba Carlito's way y que se transformó en Atrapado por su pasado. Pero en este caso el cambio de título es idóneo, casi que el autor debería valorar adoptarlo como tal.
En Silencio de amor, Alessandro es un profesor italiano de música barroca que vive en Estrasburgo. Con esta frase ya basta…