jueves, 17 de noviembre de 2016

Pals battalions

Charles Hamilton Sorley
Hace unos días escuchaba la historia de los "pals battalions" en la I Guerra Mundial (la última del entusiasmo, le dicen).
En uno de esos pals battalions formó J.R.R. Tolkien.
En el Somme se encontraban esos batallones formados por compañeros, por camaradas, por amigos de toda la vida, del mismo pueblo. Los primeros minutos fueron un infierno. Pero ¿qué hizo que los soldados continuaran saliendo de las trincheras, si sabían la suerte que habían corrido compañeros? Precisamente el hecho de ser "pals", precisamente porque sus "pals" les necesitaban.
Hoy me he topado con un poema: When you see millions of the mouthless dead. Es de Charles Sorley, jovencísimo poeta escocés, que perdió la vida en la batalla de Loos. En su segundo verso me encuentro los "pale battalions". "Pals" suena parecido a "pale". Aquellos "pals" llenos de entusiasmo, se convierten ahora en mudos "pales", en un poema lleno de desesperanza.

Se me escapa una oración: "Señor, no permitas que mis pals se conviertan en pales"

When You See Millions of the Mouthless Dead
BY CHARLES HAMILTON SORLEY

When you see millions of the mouthless dead
Across your dreams in pale battalions go,
Say not soft things as other men have said,
That you'll remember. For you need not so.
Give them not praise. For, deaf, how should they know
It is not curses heaped on each gashed head?
Nor tears. Their blind eyes see not your tears flow.
Nor honour. It is easy to be dead.
Say only this, “They are dead.” Then add thereto,
“Yet many a better one has died before.”
Then, scanning all the o'ercrowded mass, should you
Perceive one face that you loved heretofore,
It is a spook. None wears the face you knew.
Great death has made all his for evermore.

Cuando veas millones de los muertos mudos /en tus sueños en pálidos batallones,/ no pronuncies palabras suaves como otros hombres recuerdas que hicieron,/ pues no necesitas hacerlo./ No les regales elogios ¿cómo los sordos pueden saber/ que no son maldiciones las que se amontonan en sus cabezas fracturadas?/ Ni tampoco lágrimas,/ sus ojos ciegos no ven tu llanto./ Ni honor. /Es fácil estar muerto./ Sólo dí esto, "Ellos están muertos". Y luego añade, /"Muchos mejores han muerto antes"./ Entonces, observa la multitud prieta,/ reconocerás un rostro que amaste,/ es una sombra. Nadie porta aquel rostro que conoces./ La Gran muerte lo ha hecho para siempre.


viernes, 7 de octubre de 2016

viernes, 23 de septiembre de 2016

Esa belleza que no se da sin ti

El escritor y traductor José Manuel Mora Fandos, tiene un libro de ensayos titulado Tan bella, tan cerca, que es una delicia. Lo publicó La Isla de Sitolá en 2011.
En sus páginas se muestra con una delicadeza admirable, y con una capacidad de observar digna de los auténticos creadores.
Me gustaría compartir una serie de notas que propone para especificar un poco más eso que él llama "Belleza en la vida cotidiana" y que desarrolla en sus páginas. Aporta una lista ejemplificativa (págs. 36-37), una lista que como dirían los juristas es abierta, y Mora Fandos parece invitar al lector a aumentarla:
- La que parpadea fugazmente en cualquier momento inesperado,
- la que a menudo intentamos suplantar con sucedáneos,
- la intangible por nuestras prisas,
- la no oficial,
- la que no es fascinación por lo extraño y extraordinario,
- la que habita inadvertida en nuestra misma casa, no se sabe cuánto tiempo -desde siempre-,
- la que brilla en los ojos de quien menos esperamos,
- la que susurra,
- la que es increíble que estuviera allí,
- la que no separa, sino que conjuga los opuestos,
- la que acaba complicándonos un poco la vida porque es profundamente humana y nos liga a las luces y sombras del otro,
- la que no se da sin ti,
- tampoco sin el otro.

Como me consta que al autor no le es ajeno ni mucho menos la música, para completar su idea y la fundamental característica de todo artista que es poder percibir esa belleza, aporto aquí un parrafito de Stravinski que dice en una de sus conferencias incluidas en Poética musical (Acantilado) que “la facultad de crear nunca se nos da sola. Va acompañada del don de la observación. El verdadero creador se reconoce en que encuentra siempre en derredor, en las cosas más comunes humildes, elementos dignos de ser notados. No necesita un paisaje bonito; no precisa tampoco rodearse de objetos raros o preciosos. No tiene necesidad de correr a las búsqueda del descubrimiento, porque lo tiene siempre al alcance de su mano. Le bastará echar una mirada alrededor. Lo conocido, lo que está en todas partes, es lo que solicita su atención. El menor accidente lo retiene y dirige su operación". 

viernes, 22 de julio de 2016

La costa que nadie puede describir

Un buen amigo me acaba de descubrir a Bill Fay, un tipo que sacó un par de discos en los 70 y que
fueron muy valorados por la crítica, aunque no por el público porque la discográfica no le renovó. El caso es que pasó cuarenta años ganándose la vida como pudo con trabajos duros, y hace poco tiempo sacó un disco con nuevas composiciones: en ellas, en vez de demostrar amargura y decepción, se muestra con un corazón agradecido.

Aqui comparto esta The Coast No Man Can Tell

lunes, 18 de julio de 2016

Coto de Doñana, por R.S. Thomas

Siguiendo la pista al poeta R.S. Thomas, un poeta que me está pareciendo a cada paso más especial y con el que tengo extrañas coincidencias, me encuentro con un maravilloso poema dedicado a una zona de España a la que, por circunstancias de la afinidad, he quedado ligado para siempre: "Coto Doñana" (recogido en su libro Not That He Brought Flowers, de 1968). En el poema parece que hemos sido introducidos en una conversación ya iniciada.
El poeta galés, que era un buen aficionado a la ornitología, viajó en 1977 hasta Doñana con un amigo. Por cierto que durante el viaje, fueron detenidos por la policía francesa al ser confundidos con unos espías.

COTO DOÑANA
I don’t know; ask the place.
It was there when we found it:
Sand mostly, and bushes, too;
Some of them with dry flowers.
The map indicates a lake;
We thought we saw it from the top
Of a sand-dune, but walking brought it
No nearer.
         There are great birds
There that stain the sand
With their shadows, and snakes coil
Their necklaces about the bones
Of the carrion. At night the wild
Boars plough by their tusks’
Moonlight, and fierce insects
Sing, drilling for the blood
Of the humans, whom time’s sea
Has left there to ride and dream.
No lo sé, pregunta por el lugar; / Estaba allí cuando lo encontramos;/ mucha arena, y arbustos también / algunos con flores secas./ En el mapa se indica un lago / Pensamo que lo veríamos desde/ lo alto de una duna, pero /andando no lo encontramos /tan cerca. / Hay grandes pájaros / como manchas en la arena / con sus sombras, y serpientes /como collares alrededor de los huesos /de la carroña. En la noche, los salvajes /jabalíes aran con sus colmillos / de luz de luna, e insectos feroces / chupan la sangre / de los hombres a quienes un mar de tiempo / abandonaron allí / para cabalgar y soñar. 

 Pienso que el lago que esperaba Thomas es la Marisma, claro, e imagino cierta decepción, que se le pasaría rápidamente al ver los flamencos. Después habría experimentado los incómodos mosquitos. Pero sus últimos versos me confirman que pudo conocer a los hombres de allí, a quienes, según mi libre traducción, "un mar de tiempo" (es decir, esa forma de vivir la vida en el que el tiempo casi se puede masticar) les abandonó en ese lugar para cabalgar y soñar.

miércoles, 22 de junio de 2016

Iré al combate solo si tú vienes

Gloria es el último poemario de Julio Martínez Mesanza. Está lleno de destellos, como el brillo de los dos versos que abren el poema Jueces 4,8

Iré al combate solo si tú vienes:
solo si me acompañas al combate.

La cita bíblica que da título al poema se refiere a un diálogo entre Débora (profetisa, mujer de Lappidot, y juez en Israel) y Baraq, al que ha ordenado llamar. 
Débora le suelta esto, así en plan director espiritual: "¿Acaso no te ordena esto Yahvéh Dios de Israel?: Vete, y en el monte Tabor recluta y toma contigo diez mil hombres de los hijos de Neftalí y de los hijos de Zabulón. Yo atraeré hacia ti al torrente Quisón a Sísara, jefe del ejército de Yabín, con sus carros y sus tropas, y los pondré en tus manos".
A lo que Baraq contesta: "Si vienes conmigo, voy. Pero si no vienes conmigo, no voy, porque no sé en qué día me dará la victoria el Ángel de Yahvéh" (en mi edición de la Biblia de Jerusalén una nota al pie dice que ese "no sé" de Baraq muestra su deseo de poder consultar a Yahvéh por medio de Débora durante la campaña, en una forma bellísima de enseñar que es en los otros, en la comunidad, donde encontramos respuesta a nuestras dudas). 
Y Débora, yo creo que pensando en que esta conversación podría liarse en un cuelgatú-nocuelgatú deuteronómico, responde: "Iré contigo, solo que entonces no será tuya la gloria del camino que emprendes, porque Yahvéh entregará a Sísara en manos de una mujer". 

martes, 14 de junio de 2016

Y tú redoblarás mi vida

Entre los tesorillos encontrados en la Feria del Libro de Madrid que acaba de terminar, estoy especialmente conmovido con la poesía de Daniel Faria, publicada por Sígueme.
Faria murió joven, con 28 años, después de haber descubierto su vocación apenas un par de años antes como benedictino.
La editora de Sígueme nos lo descubre tras una interesantísima charla a pie de caseta, mientras la acuciaban desde la organización para cerrrar, porque se pasaba del horario. Nos contó que aunque ellos no publican poesía, al conocer su obra, no tuvieron más remedio.




Aquí una muestra de su libro Hombres que son como lugares mal situados 

Pero tú existes.
Los días suman ruina a la ruina
Y lo porvenir multiplicará 
La miseria. 
Me pudro sin abonar la tierra
Y cada día sumado a cada hora
No completa el tiempo.
Sé que existes y multiplicarás
Tu falta. 
Sumaré tu ausencia a mi escucha
Y tú redoblarás mi vida.


Los dos últimos versos son de escalofrío, y entran en diálogo con los versos anteriores que compartí de R.S. Thomas.

miércoles, 8 de junio de 2016

Más que suficiente

More than enough

I think that maybe
I wil be surer
of being a little nearer.
That's all. Eternity
is in the understanding
that  that little is more than enough

(R.S. Thomas)

Creo que quizá/estaré más seguro/de estar un poco más cerca./Eso es todo. La eternidad / está en entender /que ese poco es más que suficiente. 

Llevo algunos días dándole vueltas a este breve poema de R.S. Thomas. Dándole vueltas desde la idea de que la eternidad, el misterio, se puede contemplar, se puede esperar. Pero creo intuir desde este poema que no se trata de buscar sino de esperar.
Los tres primeros versos con ese "quizá", este "estaré más seguro" y ese "un poco más cerca", parecen decir que en el "quizá" esté ese "un poco más cerca".
"Eso es todo", dice el poeta, porque en la búsqueda de ese Dios escondido parece que "un poco es más que suficiente".


miércoles, 11 de mayo de 2016

Unas palabras sobre amistad

Aquí unas palabras sobre amistad:
Unas de Franco Nembrini en Dante poeta del deseo (Ediciones Encuentro):
¿Quién es tu amigo? ¿Quién te es verdaderamente amigo? El que sostiene tu deseo, lo abre y lo vuelve a lanzar permanentemente de modo que al estar juntos "creciese siempre más el anhelo de estar juntos".

Y otras de Christian Bobin que me pasa @bobinadas:
Un amigo es alguien que no nos impide estar solos, que ilumina nuestra soledad sin interrumpirla.


miércoles, 13 de abril de 2016

El baile

De nuevo con R.S. Thomas por aquí. De nuevo un poema, creo, dedicado a su mujer. De nuevo ese baile, esa danza, que en el poema A Marriage, era símbolo de la muerte.
Ahora el poeta tiembla ¿tiene el derecho de nombrarla? ¿o de darle nombre? ¿o de pronunciar su nombre? Después toma su mano en un baile, y nota una presión ¿intencionada?, para desear que así pueda sentir, respirar, la juventud.
Me cuesta un poco el verso Child,/It is not love I offer/Your quick limbs, your eyes. ¿Ese "offer" es un ofrecimiento a modo de oración?
Y todavía retumba en mí eso de Only the barren homage/ Of an old man whom time/ Crucifies


She is young. Have I the right
Even to name her? Child,
It is not love I offer
Your quick limbs, your eyes;
Only the barren homage
Of an old man whom time
Crucifies. Take my hand
A moment in the dance,
Ignoring its sly pressure,
The dry rut of age,
And lead me under the boughs
Of innocence. Let me smell
My youth again in your hair.

viernes, 5 de febrero de 2016

Un matrimonio

Hace unos meses, Ignacio Peyró publicaba su "Ranking de cosas que (me) importan". En quince puntos se retrataba este escritor, y en el puesto once afirmaba "Las mujeres, porque -como dijo R.S. Thomas de modo pasmoso- es en el rostro de una mujer donde mejor leemos que Dios es amor".
¿R.S. Thomas?

A través de twitter, que es esa red social que te permite, con un poco de mala forma (ya que los 140 caracteres de marras no dejan margen ni a unas palabras de presentación ni cortesía)  dirigirte a cualquier participante, le pregunté a Peyró por el poeta citado. Amablemente me respondió: nada traducido en español, pero en internet hay unas cuantas antologías.

Y me encontré con esta maravilla. El poema se titula "A marriage", y lo escribe Thomas tras la muerte de su mujer.

We met
           under a shower
of bird-notes.
           Fifty years passed,
love's moment
           in a world in
servitude to time.
           She was young;
I kissed with my eyes
           closed and opened
them on her wrinkles.
           'Come,' said death,
choosing her as his
            partner for
the last dance, And she,
            who in life
had done everything
            with a bird's grace,
opened her bill now
            for the shedding
of one sigh no
            heavier than a feather.

El poema tiene esta disposición tipográfica que me ha recordado a una hoja que suavemente cae del árbol de otoño. Encuentro delicioso esa elipsis temporal muy cinematográfica cuando el poeta dice que la besó con los ojos cerrados, y al abrirlos se encontró con sus arrugas". Y me ha maravillado las conexiones entre el principio y el final del poema: "shower" y "shedding"; "birds-notes" y "bird`s grace"; "notes" y "bill"; o el baile con el que se conocen y el baile al que la muerte invita.

Solo me queda agradecer a Peyró, al que no tengo el gusto de conocerle personalmente, el descubrimiento.

Confieso que he hecho un intento de traducción que no me atrevo a publicar. Me escudo en que me he dejado seducir por esa corriente de traductores de poesía que optan más por el significado que por recrear el poema en español imitando la métrica. El ritmo y el recitado lo dejamos en el idioma original. ¿Refugio de los perezosos?




viernes, 29 de enero de 2016

Ayer, fiesta de Santo Tomás de Aquino

Sb 7,13-14
Aprendí la sabiduría sin malicia, la reparto sin envidia y no me guardo sus riquezas. Porque es un tesoro inagotable para los hombres: los que la adquieren se atraen la amistad de Dios, porque el don de su enseñanza los recomienda