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Así debía ser Elena de Troya. Esto lo tengo muy hablado yo con Ella, y los dos estamos de acuerdo |
Robertson Davies en Ángeles rebeldes (una de mis novelas favoritas), describe una conversación de este calibre entre profesores universitarios. Se describe la escala Rushton, que tiene como medida a Elena de Troya. Así Elena, la mujer que lanza mil naves a la mar, se convierte en unidad de medida. Por tanto, una mujer que lance sólo una, será una milielena.
- Es despampanante ¿verdad? - Dijo Urky a Arthur, pero sin perder de vista a Hollier-. Dígame, por pura curiosidad, ¿en qué lugar de la escala Rushton la situaría?
Nos quedamos todos con cara de pasmo.
- La conocerá, sin duda, ¿no? ¡La que ideó W.A.H. Rushton, el gran matemático de Cambridge! Bueno, consiste en lo siguiente: se reconoce a Elena de Troya como el absoluto de la belleza femenina y sabemos, basándonos en la autoridad de un poeta, que su rostro lanzó mil naves a la mar. Es evidente que "rostro" implica a la mujer completa. Así pues, llamemos Elena al rostro que lanza mil naves a la mar, pero, ¿qué es el rostro que sólo lanza una? Evidentemente, un milielena. Entre esos dos rostros, tiene que haber una escala para todos los demás que aspiren a la belleza en la medida que sea. Garbo, pongamos por caso: 750 milielenas, probablemente, porque, a pesar de la exquisitez del rostro, es ceceña de figura y tiene los piesa grandes. Sin embargo, María me ha parecido una maravilla en todos los aspectos que he tenido el placer de observarla, y está claro que no se viste para esconder defectos. Así pues, ¿qué decimos? Por mi parte, daría a María 850 milielenas. ¿Alguien da más? ¿qué dice usted Arthur?
- Yo diría que es amiga mía y que no tengo por costumbre poner nota a mis amistades- Dijo Arthur.
-¡oh Arthur, qué insulso! No hay que pisotear el nombre de las señoras, ¿eh?
- Llámelo como guste - dijo Arthur-. Sencillamente me parece que hay una diferencia entre una estatua y una mujer a la que conozco personalmente.
- ¡Y vive la différence!- exclamó Urky.
Evidentemente, Arthur, está perdidamente enamorado de Maria, y no dudaría en decir que su belleza es de 1 Elena en la escala Rushton.