Concédeme la gracia de comprender las bromas

Esto de hacer reseñas tiene también sus ventajas, porque se descubren pequeños guiños.
Yo ya llevo dos consecutivos de Santo Tomás Moro, que parece que me persigue desde que me lo encuentro allá donde abro un libro.
Me pasó con Signos de vida (Rialp), y ahora con Trabajar con buen humor en la empresa y siempre (Eunsa). Vale, acepto que las dos editoriales no son precisamente la fundaciónfedericoengels, pero la coincidencia merece por lo menos un poco de asombro.
El caso es que reproduzco la oración del buen humor de Tomás Moro, cuya lectura ha llevado a Salvatore Moccia y Tomás Trigo a escribir un interesante ensayo: Trabajar con buen humor en la empresa y siempre
Concédeme, Señor, una buena digestión,
y también algo que digerir.
Concédeme la salud del cuerpo.
con el buen humor necesario
para mantenerla.
Dame, Señor, un alma santa
que sepa aprovechar
lo que es bueno y puro,
para que no se asuste ante el pecado,
sino que encuentre el modo
de poner las cosas de nuevo en orden.
Concédeme un alma que no conozca
el aburrimiento, las murmuraciones,
los suspiros y los lamentos,
y no permitas que sufra excesivamente
por ese ser tan dominante
que se llama: YO.
Dame, Señor, senitdo del humor.
Concédeme la gracia
de comprender las bromas,
para que conozca en la vida
un poco de alegría
y pueda comunicársela a los demás.
Amén

Comentarios

  1. La conocía pero cada vez que la leo/rezo me asombra... Tomás Moro, qué maravilla. Ya podían citarle los de la fundacionfedericoengels...
    Cuánto me alegra que tengas que hacer tantas reseñas últimamente...

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