Por unos delfines en el Guadalquivir

Qué regalos se esconden a veces en los libros más insospechados. En esta carrera maratoniana que es esta bendita tesis que persigo, me encuentro, en medio de tanto patrimonio cultural y tanta legislación, cómo se conocieron los padres de los Machado. Lo cuenta Antonio:

Otro acontecimiento, también importante de mi vida es anterior a mi nacimiento. Y fue que unos delfines, equivocando su camino y a favor de marea, se habían adentrado en el Guadalquivir, llegando hasta Sevilla. De toda la ciudad acudió mucha gente, atraída por el insólito espectáculo, a la orilla del río, damitas y galanes, entre ellos los que fueron mis padres, que allí se vieron por vez primera. Fue una tarde de sol, que yo he creído o he soñado recordar alguna vez

Heurêkamen!

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