¿Qué suena mejor, el vinilo, el cd o el mp3?

Un estudio de la universidad Stanford afirma que los oyentes jóvenes prefieren el sonido de archivos comprimidos (los populares Mp3) al de los antiguos discos de alta fidelidad. Los avances tecnológicos han transformado nuestra forma de crear, acceder y disfrutar.
Prueba de ello han sido la auténtica explosión de los últimos avances, en los que se ha producido una paradoja. Mientras se camina hacia una mayor calidad de imagen (la alta definición o las películas en 3D), no ha sucedido lo mismo respecto de la música. Más bien se ha dado un paso hacia atrás.

Menos espacio ¿menor calidad?
El formato Mp3 comprime el tamaño del archivo, eliminando parte del sonido y así consigue reducir los tiempos de descarga y la posibilidad de almacenar en el mismo espacio un mayor número de canciones. Sería una complicación para iTunes Store (por poner un ejemplo de descarga legal) que la obtención de una canción supusiera al comprador una hora de descarga su alta calidad de sonido.Hace unos diez años se presentaron en el mercado formatos que prometían una alta calidad del sonido como los DVD Audio o los Super Audio CD. Pero después de una incursión potente, se han ido desinflando.

Propuestas por un mejor sonido digital
El año pasado iTunes marcó un estándar de calidad para sus canciones de 256kilobits por segundo, de los acostumbrados 128 kilobits anteriores, y preservando así más detalles.
Hay otras propuestas que han apostado por un sonido digital, pero de calidad. Como por ejemplo Mog, un servicio de música en streaming (no es necesario descargar el archivo, sino que se puede oír online) que fue anunciado en marzo y que podrá utilizarse mediante una aplicación en los llamados smartphones, previo pago de una tarifa que ronda los 10 dólares mensuales y prometiendo una descarga de 320 kilobits por segundo. O por ejemplo el portal HDtracks.com que ofrece descargas con más información que un cd, pero costando dos dolares y medio por canción. Eso sí, con un catálogo restringido a música clásica y jazz.
El negocio de los reproductores
El negocio musical ha sido víctima de su propio éxito: se prefiere la portabilidad de los archivos a la fidelidad de los soportes analógicos. Los datos así lo revelan. El gasto medio en reproductores digitales portátiles multiplica por cinco el gasto en equipos de audio convencionales.
Escuchar música ha pasado de ser una actividad en sí misma, a convertirse en un fondo sobre el que se hace otra cosa distinta, como hacer footing, conducir, cocinar…

Trivializar la cultura
Pero esas facilidades de los formatos digitales pueden tener un reverso negativo: trivializar la cultura, convertir a la música en un mero objeto de consumo. Optar por la fácil portabilidad en contra de la calidad de sonido es la elección por el “tener”, en vez del “ser”.
Juan Pablo II lo sintetizó de forma magistral: “Todo el tener del hombre no es relevante para la cultura, sino en la medida, en que el hombre por medio de su tener puede al mismo tiempo ser más plenamente como hombre, llegar a ser más plenamente hombre en todas las dimensiones de su existir, en todo lo que caracteriza su humanidad”.

Comentarios

  1. Qué chulo te ha quedado el blog después de este "lavado de cara"... que eres un artista!!!

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  2. Gracias Annie, pero me temo que no es mérito mío. Los diseños te los ofrecen hechos ya.

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