viernes, 4 de julio de 2014

Sabré mi nombre cuando sea llamado de nuevo

Hace ya años, durante la celebración de una edición del Congreso Católicos y Vida Pública en mi universidad, la CEU San Pablo, el periodista irlandés John Waters, tras una magistral ponencia sobre la esperanza, comentaba en un corrillo algunas cuestiones del panorama musical actual. Preguntado por recomendaciones y nuevas bandas aludió a un grupo con nombre de negocio familiar antiguo: Mumford and Sons. Se trataba, según contaba, de un grupo folk británico, pero con marcada influencia norteamericana. Pero sobre todo Waters insistía en la belleza de las letras. 

Y no iba desencaminado porque durante estos años la proyección del grupo ha sido exponencial: grandes números en ventas, cabezas de cartel de importantes festivales (lo fueron del Festival Internacional de Benicassim), e importantes colaboraciones (muy recordada fue la actuación junto a Bob Dylan en la ceremonia de los premios Grammy en diciembre de 2010). 

Mumford and Sons está compuesto por Marcus Mumford (voz y guitarra), Ben Lovett (acordeón), Wiston Marshall (banjo y dobro) y Ted Dwane (contrabajo). Se formaron en 2007 en plena eclosión de lo que se llamó “la escena folk del oeste de Londres”, entre los que también se encontraban Noah and the Whale y Laura Marling. 

Tras varios títulos en EP, ya tienens dos larga duración titulado Sigh No More, producido por Markus Dravs (productor también de Arcade Fire) con el que han alcanzado gran popularidad, y Babel. En él vemos su carta de presentación: folk, sí, pero no sólo. La música de Mumford and sons es una muy llamativa: mezcla de estilos, desde el folk británico de cuidadas y dulces melodías, hasta el compás frenético y enérgico del bluegrass. En sus composiciones destacan la personal voz de Marcus Mumford y el ritmo progresivo. 

Pero como bien apuntaba John Waters, las letras de este grupo son especialmente interesantes. Llenas de una profundidad que mira de forma igual a la pasión de las composiciones blues americanas y al lirismo británico. Así son imprescindibles "The Cave", un relato sobre la importancia de conocer la misión vital de cada uno, que contiene un poderoso verso: “Sabré mi nombre cuando sea llamado de nuevo”, o el emocionante himno "Awake my soul". No en vano señalan como influencias en sus letras las obras de Shakespeare, y la Odisea de Homero. 




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