Iré al combate solo si tú vienes

Gloria es el último poemario de Julio Martínez Mesanza. Está lleno de destellos, como el brillo de los dos versos que abren el poema Jueces 4,8

Iré al combate solo si tú vienes:
solo si me acompañas al combate.

La cita bíblica que da título al poema se refiere a un diálogo entre Débora (profetisa, mujer de Lappidot, y juez en Israel) y Baraq, al que ha ordenado llamar. 
Débora le suelta esto, así en plan director espiritual: "¿Acaso no te ordena esto Yahvéh Dios de Israel?: Vete, y en el monte Tabor recluta y toma contigo diez mil hombres de los hijos de Neftalí y de los hijos de Zabulón. Yo atraeré hacia ti al torrente Quisón a Sísara, jefe del ejército de Yabín, con sus carros y sus tropas, y los pondré en tus manos".
A lo que Baraq contesta: "Si vienes conmigo, voy. Pero si no vienes conmigo, no voy, porque no sé en qué día me dará la victoria el Ángel de Yahvéh" (en mi edición de la Biblia de Jerusalén una nota al pie dice que ese "no sé" de Baraq muestra su deseo de poder consultar a Yahvéh por medio de Débora durante la campaña, en una forma bellísima de enseñar que es en los otros, en la comunidad, donde encontramos respuesta a nuestras dudas). 
Y Débora, yo creo que pensando en que esta conversación podría liarse en un cuelgatú-nocuelgatú deuteronómico, responde: "Iré contigo, solo que entonces no será tuya la gloria del camino que emprendes, porque Yahvéh entregará a Sísara en manos de una mujer". 

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