Música como un rayo de sol en medio de la niebla


Ministriles de Marsias
Trazos de Ministriles. NB Musika


Cuenta la mitología griega que Marsias, un músico notable, logró modular dulcísimos sonidos de una flauta que Minerva arrojó. Orgulloso de los elogios que recibía, llegó a retar al mismísimo dios Apolo. Los habitantes de Nisa fueron designados jueces de la contienda. Comenzó Marsias, arrancando de su flauta sones maravillosos que imitaban el gorjeo de los pájaros, la voz imperceptible de los ecos y los silbidos del huracán. La asamblea, maravillada, aplaudió entusiasmada. Llegó el turno de Apolo, que sin dejarse deslumbrar, y acompañándose de una lira, impuso silencio entonando un preludio melancólico que infundió en todos los corazones una delicada sensación estética. Ventajas de los instrumentos de cuerda. Y claro, le fue adjudicado el triunfo.
De este desafortunado flautista toman el nombre Los Ministriles de Marsias, presentando su debut discográfico, una de las sorpresas más interesante del curso pasado en música clásica, con el título Trazos de ministriles (NB Musika).
La música de los ministriles es uno de los sonidos más característicos de nuestro patrimonio cultural musical. Los ministriles tocaban para todo y en todas partes, aunque sobre todo música sacra, o “música honesta” como dicen las fuentes.
Tienen su origen en la capilla de instrumentos altos de la Edad Media, llegando a su apogeo en los siglos XVI y XVII, incluso mantuvieron la popularidad en pleno siglo XVIII aguantando el desarrollo de la vanguardia musical europea. Aún pervive su espíritu: en Cataluña la cobla ha mantenido el nombre original de conjunto de ministriles.
El objetivo que tenían era el de imitar la voz humana, algo que conseguían conjugando instrumentos de boquilla y de caña. Entre los primeros el sacabuche (el trombón de la época) y la corneta (del que dicen algunos autores de la época que su sonido era como un rayo de sol en medio de la niebla). Y los de caña: la chirimía, antecedente del oboe, y el bajón, predecesor del fagot.
Esta es la senda elegida por Ministriles de Marsias, fascinados por el sonido de estos instrumentos y motivados por una expresión musical de nuestras raíces más hondas.
En el repertorio abordado en Trazos de Ministriles hay compositores de sobra conocidos como Antonio de Cabezón o Francisco de Peñalosa, y otros totalmente desconocidos para los aficionados a la música clásica como Francisco Tejada o Juan García Salazar (su delicado Regina Coeli es una de las joyas del disco). También hay composiciones de un autor anónimo: lo compases que inician la grabación han sido sacados de un grabado de la sillería del coro de la Catedral de Burgos, donde hay representados un conjunto de ministriles y se puede observar la partitura que están interpretando. Se completan así dos siglos y medio de ministriles, desde 1500 hasta bien entrado el siglo XVIII.

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