martes, 7 de julio de 2009

La pérdida del aura de la obra de arte es una putada


Cuando uno termina la carrera de Periodismo sólo es capaz de citar a dos autores. Uno es McLuhan (el que sale en Anni Hall hablando con Woody Allen en la cola del cine) y otro es Walter Benjamin.
Bejamin dice eso de que la industrialización y reproducción de la obra de arte le han arrebatado su aura, que viene dada por su contexto (su existencia singular en el tiempo y en el espacio), quedando de esta forma desnaturalizada.
Cuando Roci volvía de un concierto al aire libre de un delicado chelista, entró en casa, dio un portazo y afirmó "¡lo de la pérdida del aura de la obra de arte es una putada!". No hay nada como un buen taco para describir bien una situación.
"Vengo impresionada, llena de estupor ante la belleza" y términos de ese estilo que se gasta mi Rocío cuando algo le ha gustado mucho. Pero lo que me desarmó fue que venía dispuesta a contarme todo al detalle, que necesita compartir conmigo su disfrute, pero que había comprobado que el cielo estrellado, la luz tenue, la música de cuerda, los comentarios del intérprete, su improvisación sobre el tema del hijo pródigo..., eso, eso sucedió una vez.
Pues eso, que la pérdida del aura de la obra de arte es una putada.

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