viernes, 3 de julio de 2009

Por qué me ha gustado Antes del invierno de Carlos Pujol


En Antes del invierno, Carlos Pujol ha construido el ambiente ingenuo, tierno, y tragicómico que nos recuerda al mejor cine de Bardem, Berlanga o Jerónimo Mihura. A la España de postguerra recuperandose, pero siempre genuina. Donde los personajes se enfrentan a la realidad de un país en reconstrucción, con una visión nostálgica y a la vez optimista.
Tiene su protagonista un interés especial. Un hombre que huye de la Guerra Civil con su mujer a Londres, pensando que han perdido a su hijo y dándole por muerto. Un hombre al que abandona su mujer meses después por un inglés (lo de pérfida albión es por algo). Un hombre que vivió una relación frustrada posterior con otra mujer. Un hombre, en la última etapa de su vida, que vuelve a España, se reencuentra con su hijo, que de primeras no tiene muchas ganas de reiniciar la relación paterno filial.
Ante este panorama, Don Emilio (que así se llama el personaje) no tiene muchas expectativas, apenas esperar la muerte. Pienso que la razón se debe a que cuando llega a España tiene puesta su razón de ser en sí mismo, y se frustra constantemente, se culpa de los errores cometidos, y arrastra el pasado al que está encadenado. Pero estamos ante una especie de novela de formación, de desarrollo. Y el cambio se produce cuando es consciente de que su razón de ser está en los demás. Cuando se reactiva su relación con su hijo, cuando este le busca y le necesita (aunque sea para algo tan sencillo como para que conozca a su novia y para que sepa un poco de su vida cotidiana), es el momento en que cae en la cuenta de que somos seres con otros para los demás. Es el momento en el que florecen las expectativas, las ilusiones...

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