martes, 14 de julio de 2009

Tras los pasos de San Francisco Javier



La Ruta de Oriente es la plasmación de un proyecto que se inicia allá por el año 1996, cuando en el festival de Saint Floreil le Vieil se reunen músicos japoneses y españoles bajo el título: 1549, rituales y profecías, Jaón y España en tiempos de Francisco Javier. En ese concierto Jordi Savall y los integrantes de la Capilla Real de Cataluña y Hesperion XXI comparten escenario en la Abadía de St. Florent con los músicos japoneses Yumiko Kaneko, Ichiro Seki y Masako Herai. Diez años más tarde, para celebrar el quinto centenario del santo se repite la reunión, y fruto de ello aparece este disco.
La fascinación que provoca Francisco Javier en Jordi Savall es clave para impulsar la publicación de esta obra. El arrojo y la valentía del santo navarro para llevar la palabra de Dios hasta los confines de la tierra no puede dejar indiferente a nadie. Pero además, Francisco Javier llevó la música occidental al lejano Japón. Como bien cuenta Savall en el libro que acompaña al disco,
“A lo largo de la ruta que llevaba a la isla de Hirado, donde se había
establecido una comunidad de occidentales, tenía la costumbre de andar por los
caminos cantando salmodias religiosa, y así fascinaba a la población local
(...). En 1605 se publica el Manuale ad Sacramenta, con diecinueve de esos
cantos religiosos por obra de un editor japonés de Nagasaki. Esta fecha marca el
inicio de la música occidental en Japón”
Verdadero ejemplo de hacer la fe cultura.
No se trata de músicas descriptivas, sino de una auténtica inmersión cultural del momento. Así nos encontramos con música de la corte de España, Francia e Italia, música religiosa y profana, que muestra el espíritu y el ambiente. Encontramos la gran riqueza de los cancioneros del Siglo de Oro, o las deliciosas composiciones de contemporáneos a Javier como Joanes Ponce, Juan de la Encina y Cristóbal Morales.
Las etapas de esta Ruta de Oriente comienzan con el nacimiento y juventud del santo, pasa por su trepidante estancia en la Sorbona de París y su providencial encuentro con Ignacio de Loyola. Después su conversión y la fundación de la Compañía de Jesús.
Después nos embarcamos en un trepidante viaje de Lisboa, hacía África, India, Japón, hasta las murallas cerradas de China, con una nutrida selección de músicos e intérpretes tradicionales de los países recorridos (Cabo Verde, Guinea, Mozambique, India, Japón, y China).
El peligro de este tipo de selecciones musicales radica en hacer una mezcolanza que provoque la disolución de la pérdida del sustrato étnico de cada propuesta. No es el caso de La Ruta de Oriente, porque cada música tiene su espacio independiente. Ahora bien, se consigue un diálogo entre ellos, lejos de ser un choque de civilizaciones, quedando el silencio entre uno y otro como enlace.
La cuidada edición del sello Alia Vox, que dirige el propio Savall, es uno de los puntos fuertes. Estamos ante un trabajo de gran calidad, así da gusto ir a comprar un disco, que además es un libro en cuatro idiomas con comentarios e información. Ventajas de tener sello propio: se logra escapar de la industria discográfica esclerotizada por modelos obsoletos y anclada en una crisis creciente. El disco deja de ser un simple contenedor de las composiciones y pasa a ser objeto artístico por sí mismo.

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