Tu sei la donna


Hoy he tenido la fortuna de poder impartir una sesión del curso de verano "La radio social", que organiza mi querida fundación Crónica Blanca, junto con una de las personas que más admiro.

Nos reíamos recordando que después de más de trece años pasados desde que nos conocemos no habíamos trabajado nunca.

El tema de la sesión era el periodismo cultural.

Ella ha realizado una introducción preciosa, con una cita de Chesterton que tenía en la manga "en momentos de crisis, lo que se necesita es un hombre poco práctico" y se ha metido en el bolsillo a los 30 alumnos, que por cierto, han sido de los mejores grupos de recuerdo en la universidad.

Después me ha tocado el turno a mí de aburrir al personal con un poco de definiciones y teoría de la información (si es que existe).

Y para el final yo propuse enumerar los obstáculos a los que se enfrenta el periodista cultural en su labor cotidiana. Lo sé, soy un poco cenizo.

Ella me ha mirado a los ojos y me ha dicho "vale, pero si nos creímos eso que nos pidieron de ser minorías creativas, hay que proponer, no podemos estar defendiendo el alcázar, hay que luchar a campo abierto".

Y ha ido transformando cada obstáculo que proponía en una oportunidad para áquel que quiera dedicarse al periodismo cultural.

Cuando yo dije que la prisa obligada en periodismo podía asesinar la profundidad, ella decía que la prisa es una oportunidad de mantener viva la cultura, de que no se anquilose.

Cuando yo dije que a la cultura se le deja cada vez menos espacio, que es lo primero que se quita si en el boletín no hay tiempo, ella decía que estabamos ante la oportunidad de ser más libres, al estar "menos mirados".

Cuando yo dije que el periodista cultural sufre la presión de recomendar por obligación los libros de la editorial del grupo empresarial para el que trabaja, ella decía que las mejores creaciones siempre aparecen con la peor censura. ¡imaginación al poder!

Y cuando yo dije que ante un público como el de la radio que siempre está haciendo otra cosa, que presta poco atención, el periodista puede caer en la tentación de sólo hablar de lo amarillo, ella afirmó la gran oportunidad que daba eso para sorprender al oyente.

Y me reafirmé en porque estoy enamorado hasta las trancas. Y dí gracias a Dio porque "tu sei la donna"

(no es que me tire el pisto de saber italiano, que también, es que en la fase de impresionamiento hace ya unos años, le recité un diálogo de la Dolce Vita que tenía esta frase)

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